Víbora hocicuda, señuelo mortal

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Presente únicamente en la península ibérica y el norte de África, en España falta en la cornisa cantábrica y los Pirineos 

Especiario
Por Diego Gil Muñoz
Es la más abundante de las tres variedades de víbora que tenemos en nuestro país, compartiendo con ellas la forma triangular de la cabeza y las pupilas verticales, tan características de esta especie. Se tiene constancia de la existencia de una población insular en las islas Columbretes, pero se extinguió allá por el siglo XIX.

Descripción
De pequeño tamaño, normalmente 60 cm de longitud, con un pequeño apéndice en la punta del hocico que le da su nombre. El cuerpo es bastante grueso y la cola corta. Presenta variedad de tonalidades de color, puede variar del gris al pardo pasando por el naranja, amarillo, rojizo e incluso totalmente negro. El dorso está recorrido por un zigzag de color más oscuro que el resto del cuerpo.

“Un pequeño apéndice en la punta del hocico le da el nombre a esta variedad de víbora”

Hábitat
Prefiere áreas con gran insolación y baja densidad humana. En la Sierra de Guadarrama prefiere orientaciones sur, siendo por ello más escasa en la vertiente segoviana. Elige zonas con matorral disperso, laderas pedregosas y muros donde poder esconderse. Parece que evita zonas agrícolas donde no existan ‘islas’ de vegetación salvaje donde refugiarse. En el Sistema Central ha llegado a citarse a 2.000 metros de altitud, aunque lo normal es encontrarla hasta los 1.400.

Juvenil de víbora hocicuda. Foto: Luis Daniel Carbia Cabeza.

Juvenil de víbora hocicuda. Foto: Luis Daniel Carbia Cabeza.

Alimentación
Caza al acecho, espera a sus posibles presas por los sitios donde pasan habitualmente. Los juveniles de la especie se alimentan de invertebrados, lagartijas, anfibios o micromamíferos. Los adultos predan sobre presas de mayor tamaño, principalmente roedores de los que eliminan gran cantidad. Es capaz también de trepar a los árboles y cazar pájaros.

Reproducción
Ocurre después del periodo de hibernación, que puede durar hasta cinco meses en las zonas más frías. El celo puede durar hasta el mes de mayo y comienza con combates rituales, de escasa virulencia, entre machos. Los vencedores se acoplarán con las hembras que parirán vivas a las crías, siendo por este motivo ovovivíparas. Esta estrategia le ha permitido colonizar zonas de clima más riguroso y cambiante donde los huevos enterrados se echarían a perder.

“Caza al acecho, espera a sus posibles presas por los sitios donde pasan habitualmente”

Curiosidades
Es una gran cazadora que espera a sus víctimas, pero también ha desarrollado un ingeniosa manera de cazar usando la cola a modo de señuelo para atraer hacía ella a las presas y así poder atraparlas. Como toda víbora es venenosa, con un veneno bastante activo, que inocula con sus colmillos. Su mordedura en una persona no pasa de provocar náuseas, mareos e hinchazón de la zona mordida. Únicamente en casos muy extremos puede llegar a causar la muerte.

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