Al rescate de la biodiversidad madrileña


En la Comunidad de Madrid encontramos especies silvestres extintas, otras amenazadas y un grupo de problemáticas invasoras

Opinión de El Guadarramista
Por Jonathan Gil Muñoz (Director)
Recientemente hemos conocido la intención de la Comunidad de Madrid de reintroducir al esquivo desmán ibérico en la Sierra de Guadarrama tras haberse comprobado que este pequeño mamífero ha desaparecido en nuestra región. Una iniciativa medioambiental digna de aplaudir que entraña una gran dificultad, y que además nos lleva a plantearnos la recuperación de otras especies extintas en la Comunidad de Madrid, ayudar a las que están al borde del precipicio y eliminar otras de carácter invasor.

Visón americano. (Foto: Arturek28).

Una delicada operación medioambiental
La Comunidad de Madrid ha dejado clara su intención de ponerse manos a la obra para revertir esta situación y devolver al desmán a los cauces de agua prístinos y fríos de las montañas madrileñas. La operación, cuyo coste de llevarse a cabo no va a ser pequeño, va a girar en torno a la reintroducción de ejemplares en las zonas que se determinen como los mejores hábitats para el mamífero. Por lo que ha trascendido, sabemos que la Consejería de Medio Ambiente está valorando las cabeceras de dos ríos en concreto: las del Lozoya y el Manzanares.

Hay infinidad de cuestiones previas que tendrán que ser resueltas antes de que un solo desmán vuelva a nuestro Guadarrama. ¿De qué población o poblaciones actuales van a venir esos desmanes para su reintroducción, habida cuenta de que el número de total de individuos es muy corto? Importante también es eliminar del medio a los depredadores del desmán (el visón americano y la nutria), que exista una fuente de alimento permanente (invertebrados acuáticos, crustáceos y peces pequeños), sin olvidarnos del fuerte estiaje que sufren los ríos guadarrameños, que pueden llegar a quedarse sin agua en el verano, lo que supondría una catástrofe para los desmanes.

“Hay infinidad de cuestiones previas que tendrán que ser resueltas antes de que un solo desmán vuelva a nuestro Guadarrama

Las que estuvieron y no están
Pero el desmán ibérico no es el único que ha desaparecido en la Sierra de Guadarrama. El oso pardo, el lince ibérico, el quebrantahuesos o el alimoche son otras de las especies que han dejado de hollar los valles y pedregosas faldas de estas montañas o surcar sus cielos. ¿Es posible su recuperación? Sería impresionante volver a ver al oso en el Guadarrama, pero es un sueño de difícil o imposible realización habida cuenta de lo humanizado que está la Sierra. Lo del lince parece mucho más factible. Un estudio publicado el año pasado por la Universidad Complutense de Madrid cifraba entre 27 y 37 los ejemplares que estarían ocupando zonas del suroccidente de la región.

Oso pardo.

En cuanto al quebrantahuesos y al alimoche, no parece a priori especialmente difícil su recuperación, ahí tenemos a otras especies de aves carroñeras (el buitre leonado y el negro) cuyas poblaciones no dejan de crecer año tras año. Eso sí, sería de vital importancia recuperar los muladares, espacios en los que se depositaban los cadáveres del ganado doméstico hasta que el estallido de la crisis de las vacas local acabó con esta costumbre secular. Un aporte alimenticio imprescindible para las carroñeras existentes y para las que pudieran venir.

Las que están y los que no deberían estar
Y luego nos encontramos con las especies que están pero que se hallan en el trance de desaparecer. Ahí tenemos a la lechuza común, el cernícalo primilla, aves esteparias (como la avutarda, el sisón o la ganga) o el propio lobo ibérico, cuya población se ha estancado peligrosamente y que no deja de disminuir debido a los atropellos y la caza furtiva. Tan importante es apostar por recuperar aquellas especies silvestres que estuvieron como por las que están y que se encuentran en una espiral negativa muy alarmante. Parece un poco injusto apostar por unas y dejar a su suerte a las otras, o como mínimo no prestarles toda la atención que se merecen.

“Tan importante es apostar por recuperar aquellas especies silvestres que estuvieron como por las que están

Y para terminar nos encontramos en el medio natural con otro grupo de especies que no deberían estar. Me refiero al galápago de Florida, al ya citado visón americano, al mapache, a la cotorra argentina y de Kramer, al cangrejo rojo, a la trucha arcoíris, etc. Especies que han desplazado a las autóctonas y que seguirán perjudicándolas si no se pone remedio. Son muchos frentes, pero nadie dijo que la conservación de la biodiversidad fuera una cosa sencilla.

Una respuesta a “Al rescate de la biodiversidad madrileña

  1. Estimado Jonathan:
    La recuperación del oso pardo en la sierra de Guadarrama, o por extensión en el Sistema Central, en modo alguno es un “sueño de difícil o imposible realización”. Es más, es una obligación legal de las administraciones públicas y así está recogido en la normativa estatal y autonómica sobre biodiversidad, flora y fauna silvestres.
    La “biodiversidad a la carta” en función de los gustos o apetencias culturales de la sociedad del momento es un completo error de enfoque. Los ecosistemas, especialmente en espacios protegidos, tienen que ser lo que deben ser: Funcionales, y en un Parque Nacional, representativos de la naturaleza más salvaje y menos antropizada posible. Para lo demás ya tenemos jardines como El Retiro.
    El desmán sí lo reintroducimos porque no molesta. El oso no porque nos da miedito y nos estorba. ¿Es serio semejante planteamiento?
    Es decepcionante que en vez de cuestionar el modelo de Parque Nacional de la sierra de Guadarrama, piense como el enemigo y claudique a la progresiva degradación por sobrecarga humana, aceptando que en un espacio protegido es razonable o asumible no reconstruir la cadena trófica y por tanto la funcionalidad de todo el ecosistema. Es decepcionante y es inaceptable, como creador de opinión y en las circunstancias actuales de crisis global de biodiversidad.
    El oso, como el lobo y otros carnívoros, es imprescindible para recuperar la funcionalidad de los ecosistemas y espacios protegidos del Sistema Central. Pero es que además su reintroducción es una obligación legal. Por tanto la cuestión no es “esta especie sí, esta no” sino cuánto más tiempo vamos a esperar para exigir con claridad y sin miedos ni complejos a la clase política que apruebe de una vez por todas los planes de recuperación de TODAS las especies que la legislación vigente obliga a aprobar. Todas, independientemente de los posibles gustos, arbitrarios y caprichosos de la sociedad.

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