Paisajes agrícolas de Madrid. Los olivares en secano de Chinchón


Encuadrado en la comarca de Las Vegas, este precioso pueblo merece una visita para adentrarse en él y degustar sus manjares y platos típicos 

En ruta
Por José Ángel Macho Barragués

Esta afamada localidad madrileña acoge en sus dominios numerosas parcelas de olivar y viñedo de los cuales se obtiene un aceite de oliva y unos vinos con un gran valor histórico. Junto a su plaza mayor, el Castillo de los Condes, el Convento de San Agustín y sus estrechas callejuelas, son muy numerosos los pies de olivo y cepas de viña que jalonan sus inmediaciones.

Olivar. Foto: José Ángel Macho Barragués.

El paisaje de Chinchón se divide en diferentes unidades, donde destacaríamos el páramo que acoge unas tierras yermas donde se han asentado la mayoría de olivares; la zona de la vega del río Tajuña con una tierra muy fértil donde se dan cultivos en secano como los viñedos o ajos y de regadío como el maíz y, por último, la estepa cerealista que conduce a las localidades de Colmenar y Belmonte de Tajo.

“El paisaje de Chinchón se divide en diferentes unidades, donde destacaríamos el páramo donde se han asentado la mayoría de olivares

Respecto a la agricultura, en este primer artículo vamos a destacar sobre todo las grandes extensiones de olivares de variedades como cornicabra y manzanilla formados por uno y dos pies principalmente. Este cultivo rústico se encuentra en amplios marcos de plantación, lo que dibuja un paisaje de grandeza con líneas perfectamente marcadas. Todavía en la actualidad, quedan molinos y almazaras donde se produce un oro líquido con acento madrileño que adquiere notoriedad al catalogarse bajo la Denominación de Origen ‘Aceites de Madrid’.

Olivar. Foto: José Ángel Macho Barragués.

Es raro ver parcelas totalmente abandonadas, lo que se traduce en que, aunque sean pocos, todavía quedan valientes que trabajan estas tierras que en su día fueron de esplendor y un modo de vida para esta comarca 100% agrícola. Un clima drástico con inviernos fríos y veranos secos y muy cálidos al que se ven sometidos estos olivos asentados sobre suelos salinos y poco profundos, hacen que los cultivos se encuentren sometidos a un estrés que se traduce en un producto con una alta calidad y con un valor añadido.

Paisaje que rodea al municipio de Chinchón. Foto: José Ángel Macho Barragués.

En este paisaje, donde se respira naturaleza, también aparecen esparragueras, orquídeas, tomillos y pinos de repoblación que acogen hongos como las exquisitas setas de piel azul con su curioso olor anisado. En este enclave natural conviven liebres, conejos, zorros, ratoneros, mochuelos y jabalís que encuentran un paraíso en estas zonas poco transitadas por el hombre durante gran parte del año.

“Es raro ver parcelas totalmente abandonadas, lo que se traduce en que, aunque sean pocos, todavía quedan valientes que trabajan estas tierras

Sería preciso destacar este bien inmueble de los madrileños que es necesario conocer y cuidar ya que este entorno mágico nos traslada por momentos a tiempos remotos donde la tecnología no tenía cabida. Un Madrid rural a escasos kilómetros de la capital donde podremos perdernos en un sinfín de caminos que nos conducirán por olivares espectaculares que desprenden una vitalidad escandalosa.

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