El Museo de Caza que alberga el palacio, contradice los esfuerzos conservacionistas por salvar las especies amenazadas
Opinión de El Guadarramista
Por Jonathan Gil Muñoz (Director)
El Palacio de Riofrío, en el piedemonte segoviano de la Sierra de Guadarrama, es una visita muy recomendable y relativamente poco conocida en comparación con el cercano Palacio del Real Sitio de San Ildefonso. Pero, es un verdaderamente incomprensible, que la visita a los encinares que preside el Palacio de Riofrío y la sobria estampa del edificio, quede empañada con la inclusión en su visita turística de un Museo de Caza.
Un espacio anticuado, trasnochado y de escaso valor, que nos recuerda a los ‘gabinetes de ciencias naturales’ decimonónicos, donde es especialmente doloroso observar las cabezas disecadas de linces y lobos entre las cornamentas que cuelgan de las paredes del infame ‘museo’.
Pasaje del terror
Es muy peligroso, y sobretodo ilógico, mostrar al público dentro de un espacio bajo la denominación de Museo de Caza a osos pardos, urogallos, buitres negros o águilas imperiales. Incluir ejemplares disecados de estas especies en peligro de extinción en este pseudo museo, da la falsa impresión al visitante de que estos animales no corren ningún peligro en nuestro país, y que cualquiera con una licencia y una escopeta los puede abatir si se topa con ellos en el monte.
«Da la falsa impresión al visitante de que estos animales no corren ningún peligro en nuestro país»
Ciervos, corzos, jabalíes, rebecos, cabras monteses, zorros, grullas, búhos reales… Son algunos de los animales que han sido disecados para formar parte de un largo ‘pasaje del terror’ que en forma de dioramas dan contenido al museo. Para todos aquellos que no se lo esperan en el recorrido turístico del Palacio de Riofrío, y tienen un mínimo de sensibilidad, la visión de todos estos animales muertos es una escena dantesca.
Cambiar el uso de esas salas
Y lo más doloroso es que este Museo de Caza lo pagamos entre todos puesto que es Patrimonio Nacional. Pero claro, si es público y lo financiamos, también tenemos derecho como ciudadanos contribuyentes a que se clausure, se desmonte por completo y se utilicen esos metros cuadrados para mostrar la riqueza natural de la Sierra de Guadarrama de forma didáctica y moderna.










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