Tiempo de anfibios

Tiempo de anfibios.

Aunque algunas especies han comenzado la reproducción en marzo, es en este mes cuando la mayoría ‘explota en amores’

‘Instantes’
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es
Las lluvias del invierno y principios de primavera han llenado las charcas que durante gran parte del año permanecen secas y sin vida. Acercarse a estos lugares en las noches de temperaturas suaves del mes de abril es todo un espectáculo, pues estamos en tiempo de anfibios. Es el momento ideal para fotografiar a estos importantes bioindicadores de la calidad de los ecosistemas terrestres y acuáticos. 

El fotógrafo se convierte en paciente naturalista
Rana común.Si la prudencia tiene que ser una de las virtudes del fotógrafo de naturaleza, con los anfibios esta cualidad debe multiplicarse. Una excesiva molestia o manejo de los animales puede dar al traste con la temporada de reproducción de los individuos por estrés. Así, debemos evitar una excesiva exposición a la luz de las linternas o del flash. Las charcas temporales albergan mayor diversidad de especies que las lagunas permanentes y de mayor tamaño. A su vez, debido al escaso interés por su protección y su difícil detección, han hecho que sean las que más agresiones están sufriendo.
 
Larva de sapo de espuelas.La fotografía, por tanto, puede ayudar a su inventario y evitar su pérdida definitiva. A estas alturas del mes de abril, algunas especies más ‘tempraneras’ como el sapo de espuelas han acabado ya su temporada de reproducción y lo que podemos observar en las charcas son sus larvas, a las que podremos fotografiar con la ayuda de un pequeño acuario. Cuando alcancen su máximo desarrollo en el agua, pueden llegar hasta una longitud de 15 cm, aunque lo más normal es que el tamaño ronde los 8 cm.

Escondidas entre los ranúnculos ya en flor, aprovechando su color verde, los anfibios más ‘sonoros’ son las ranitas de San Antonio. De no más de 5 cm de longitud, el canto de este pequeño ser se puede llegar a escuchar a un Kilómetro de distancia.

“Lo más característico de la ranita de San Antonio es su banda oscura bordeada de blanco o color crema” 

Ranita de San Antonio.A pesar de eso, tendremos que pasar varias veces la linterna por el mismo lugar para poder localizar entre la maraña de vegetación acuática al macho con su saco bucal inflado llamando a la hembra. Lo más característico de esta especie es su banda oscura bordeada de blanco o color crema que recorre ambos costados desde los orificios nasales hasta las patas traseras. El sobrenombre de ‘arborea’ de su nombre latino hace referencia a la capacidad de trepar por ramas y tallos gracias a la presencia de discos adhesivos en sus dedos.
 
De mayor tamaño es la rana común, que también comienza sus amores a primeros de este mes. De coloración dorsal variable que va desde colores pardos a grisáceos, suele ser verde con manchas negras y presenta una línea vertebral clara, que la diferencia (junto con el tamaño) del resto de ranas presentes en nuestra Sierra. Les gusta tomar el sol sobre la vegetación acuática, en las orillas o bien flotando en la superficie con las patas extendidas. Los machos suelen cantar también de día, una buena manera de detectar su presencia en la charca.
 
El tritón y el gallipato
Mucho más discretos son dos de las especies de urodelos (anfibios con cola en estado adulto) que nos podemos encontrar en nuestras charcas: el tritón jaspeado y el gallipato.
 

Gallipato.A diferencia de la gran mayoría de ranas y sapos, estas especies no emiten ningún canto nupcial, con lo que únicamente seremos conscientes de su presencia si tenemos la suerte de ver a alguno de los adultos de camino a la charca, ya que dentro del agua se esconden a la perfección. Recientemente, se ha descubierto que son capaces de saber dónde se encuentran los puntos de reproducción siguiendo el canto de las otras especies de anfibios.

Quizá la más llamativa de las dos especies sea el tritón jaspeado, cuyo macho exhibe en época de celo una bonita cresta dorsal y otra caudal (en la cola). Tras la época reproductora, esta cresta desaparece y los tritones vuelven al medio terrestre para pasar el resto del año enterrado bajo piedras, troncos de árboles…

“Tras la época reproductora, la cresta de tritón jaspeado cresta desaparece y los tritones vuelven al medio terrestre”

Sin embargo, el gallipato también tiene su encanto. De aspecto primitivo e inconfundible, se trata del urodelo más grande de la Península, ya que puede llegar a alcanzar los 30 cm de longitud. La cabeza es grande y aplanada y posee pequeños ojos saltones. En los costados presenta unas protuberancias glandulares amarillas o anaranjadas a través de las que se proyectan hacia el exterior los extremos de las costillas en caso de ataque de un depredador.

Un encuentro casual con alguno de estos animales puede ser el colofón a una buena noche de observación de unos animales beneficiosos que siempre han estado en el imaginario colectivo de los pueblos de la Sierra de Guadarrama y no precisamente desde el punto de vista positivo. Gracias a algunas personas, esta percepción está cambiando a mejor, pero queda mucho trabajo por delante.

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