Esas malditas plantas (I)

Campo de amapolas.

Por caminos y cunetas crecen una serie de plantas, denominadas ruderales y nitrófilas, consideradas “malas hierbas”

`Instantes´
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es

 Desde el inicio de la primavera hasta bien entrado el verano, podemos disfrutar de su presencia y de los detalles que nos ofrecen. Lo que no sabe mucha gente es que un buen número de especies han tenido usos importantes en nuestros pueblos. Y es que nuestros antepasados, ante la falta de preparados químicos, utilizaban los principios activos de las plantas que tenían más a mano, para mitigar los dolores y curar las enfermedades, lo que hoy se conoce como “medicina natural”. 

Comencemos por un recorrido por los campos de cultivo de secano. Es en mayo y junio cuando la explosión de color inunda estos paisajes humanizados, el verde de las mieses no es el color monótono que se espera encontrar, sino que se mezcla con el rojo de las amapolas (Papaver rhoeas), el morado de la lengua de buey (Anchusa azurea), el azul de los acianos (Centaurea cyanus) o el amarillo y blanco de la manzanilla loca. Toda una amalgama de colores que para el fotógrafo es el paraíso.

Las flores del aciano o azulejo (Centaurea cyanus) son de un color azul intenso. Al detenernos a fotografiar esta planta, podremos comprobar su complejidad y belleza, de hecho era recogida tradicionalmente como ramo de flor en el campo. En fitoterapia se usaba como antiséptico ocular y por sus propiedades diuréticas, antinflamatorias y contra la tos. 

“Armados” con una cámara podemos captar toda la belleza de estas plantas, cuya variedad da para varios capítulos 

La amapola (Papaver rhoeas) es la “reina” de las plantas asociadas a los campos de cultivo, creando unos mosaicos espectaculares por su color escarlata intenso y la grandiosidad aterciopelada de sus pétalos en contraste con el botón negro que forma el ramillete de estambres alrededor del gineceo. A modo de curiosidad, decir que se cree que llegó a Europa hace siglos mezclada con los granos de algún cereal. Sus pétalos tienen propiedades curativas para la bronquitis, la tos espasmódica, el asma y es un somnífero muy eficaz para niños y ancianos. 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMenos reconocida que la anterior, las flores de la lengua de buey (Anchusa azurea)  se presentan en ramilletes de un color morado eléctrico. Debido a su gran pilosidad, esta planta se usaba en un curioso rito de sanación por semejanza, ya que la aspereza de la hoja recuerda el tacto de cómo se les pone la boca a los niños lactantes con el muget o candidiasis bucal. Para ello se recogían nueve hojitas de la planta y se ponían debajo de una piedra, recitando a la vez una oración durante nueve días. Curiosa es también su estrategia de crecimiento, bianual, esto es, tarda en completar su ciclo biológico dos años, el primero crece vegetativamente y el segundo echa las flores y da los frutos. 

En cultivos de regadío, estas plantas nitrófilas cambian a tonos verdes intensos, menos llamativos a simple vista pero con estructuras singulares como el fruto del estramonio  o berenjena del demonio (Datura stramonium) una cápsula erecta de 3 a 4 cm de longitud y aspecto acorazado, fácilmente reconocible por su gran porte y sus flores blancas en forma de trompeta. Como veréis,  merece la pena fotografiar estas estructuras, además de conocer sus utilidades en medicina, con propiedades antiespasmódicas y antiparkinsonianas y como analgésico local para el reuma y la gota en uso externo. 

Merece la pena fotografiar estas estructuras, además de conocer sus utilidades en medicina

La singularidad de otras plantas es la antigüedad de la familia de la que forman parte. Es el caso de la cola de caballo (Equisetum arvense) que proviene de una planta que hace unos 400 millones de años formaba grandes bosques y que hoy en día ha quedado reducida a su mínima expresión. De aspecto menos llamativo que el estramonio, confundido entre el resto de “hierbas” vive junto a caceras o regueras y posee propiedades medicinales muy interesantes como diurético, en edemás generalizados, remineralizante para fortificar los huesos y las uñas y la decocción se emplea en uso externo para el lavado de las heridas.

De plantas buscadas a perseguidas

La lucha encarnizada del ser humano en la actualidad por acabar con estas “malas hierbas” como son conocidas en su tono más despectivo, no sería refrendada por nuestros antepasados. Herbicidas en todos sus formatos destruyen por doquier la riqueza biológica de los ecosistemas más humanizados de nuestra querida Sierra de Guadarrama.

Esa lucha feroz por eliminar estas plantas es contrarrestada de manera muy eficaz por las mismas creando resistencias y generando una producción abundante de semillas. Pero es que estas “malas hierbas” son tan bonitas si nos detenemos a observarlas una a una, son tan diversas, crean paisajes tan fascinantes que no se comprende el exterminio al que son sometidas. Quizás conociendo sus usos como plantas medicinales nos sea más fácil conocerlas y tomarles cariño. Sólo a través del conocimiento se puede llegar al respeto por todo aquello que nos rodea y la fotografía es una buena manera de conseguirlo.

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