Los olvidados de las leyendas serranas

Dibujo

En ocasiones, en la tradición oral se prescinde de pasajes de las historias o se adornan detalles poco atrayentes

`De leyenda´
Por Rosa Alonso

¿Quién es “El Mirlo”? Y, más importante todavía, ¿cuál es su relación con “El cancho de los Muertos”? ¿Eran los quiñoneros, defensores afincados en “El Puente del Perdón”, verdaderos caballeros? Son claros ejemplos de detalles que se han desechado con el paso de los años, por no considerarse relevantes o por afear las narraciones. 

El héroe olvidado de “El cancho de los Muertos”

La historia de “El cancho de los Muertos” fue narrada, aquí en “De leyenda”, en octubre de 2012: el bandolero Francisco de Villena, “Paco el Sastre”, formó su banda en La Pedriza y secuestró a una joven rica de la capital que sufrió abusos en su ausencia. El “honrado” bandolero condenó a sus compinches a morir despeñados, pero al lanzar al segundo maleante, cayó junto al condenado que se aferró a su pierna. Éste fue el final de los bandoleros, pero no así de la historia.

Cancho de los muertos.La joven secuestrada vagó perdida por la Sierra, hasta que la encontró malherida “El Mirlo” -el algunas versiones también llamado “El Mierlo”, de oficio cabrero, que la socorrió llevándola de vuelta a Madrid. Los progenitores de la joven quisieron recompensar al pastor con posesiones, pero él rechazó todo ofrecimiento y regresó junto a sus animales que habían quedado abandonados en el monte. El humilde cabrero tuvo un mal desenlace: se dice que pereció a manos de un miembro de la banda en venganza por lo sucedido. El pastor que lo encontró enterró el cuerpo del cabrero y dispuso unos pedruscos en forma de cruz para señalar el lugar.

El humilde cabrero tuvo un mal desenlace: se dice que pereció a manos de un miembro de la banda en venganza por lo sucedido

Los caballeros quiñoneros, adornados por su poco glamour

Según la narración de “El Puente del Perdón”, la orden de Los Caballeros de los Quiñones de Segovia fue creada para la repoblación de las tierras circundantes de la ciudad tras la Reconquista. Los cien jinetes de lanza presumían de su condición de milicianos a sueldo y, en el Puente del Perdón, decidían el destino de los maleantes.

Puente del Perdón.Sin embargo, no se trataba de verdaderos hidalgos, ya que para ejercer su oficio, debían comprar su propio rocín y procurarse una lanza, hecho del todo incompatible con la caballería bien entendida. A los verdaderos caballeros se les entregaba caballo y arma el día de su ordenamiento y era, por tanto, considerado de muy bajo escalafón tener que aportar los propios medios. Este detalle haría desmerecer a los quiñoneros.

En esta ocasión, hemos visto dos ejemplos de detalles obviados en las historias, pero hay muchos más: personajes secundarios desaparecidos y finales alternativos, entre otros.

Una respuesta a “Los olvidados de las leyendas serranas

  1. Continua con tus leyendas que nos hacen ver la sierra como algo vivo y lleno de misterio.

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