El oculto mundo de las charcas

El oculto mundo de las charcas.
 

Gracias a un invierno lluvioso la Sierra muestra un innumerable número de charcas, ecosistemas de una rica fauna y flora

`Instantes´
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es

Otro de los ecosistemas típicos de la Sierra de Guadarrama y que, gracias a este lluvioso invierno podemos disfrutar en todo su esplendor, es el de las charcas. Éstas pueden tener un origen diverso: antrópicas (creadas por el hombre) o naturales y, dependiendo del periodo que conserven agua, (lo que los ecólogos llaman hidroperiodo) las podemos agrupar en temporales, semipermanentes y permanentes

Como ya hablamos en un capítulo anterior, el hombre ha usado el agua de muy diversas formas y en algunos casos creaba charcas o pozas para dar de beber al ganado o para “empozar” o echar en remojo el lino. Hoy muchos de estos pequeños humedales han perdido su función utilitaria, pero mantienen una importancia ecológica de primer orden. En muchos casos son los únicos puntos de agua existentes en kilómetros a la redonda y esto hace que atraigan a multitud de especies animales.

Ranúnculo.Las charcas temporales bullen de vida en su interior, tienen una flora y fauna específica adaptada a los largos períodos de desecación que va desde organismos microscópicos hasta vertebrados. Presentan mayor diversidad que las charcas permanentes y su pérdida generalmente pasa desapercibida. Ayudados de la fotografía podemos conocer mejor su funcionamiento y evitar la pérdida de estos microecosistemas. Muchas veces es imposible fotografiar a los animales en su hábitat natural, así que lo que solemos utilizar es un pequeño acuario donde reproducimos el medio en el que se encuentran, para inmortalizarlos y después devolverlos de nuevo al medio.

Ayudados de la fotografía podemos conocer mejor su funcionamiento

Libélula.

Los protagonistas vegetales de las charcas, sin duda alguna son los ranúnculos, que tapizan toda la lámina de agua y aportan una bella nota de color con sus flores blancas, siendo una de las típicas imágenes de la primavera en nuestros campos. Es entre esta maraña de vegetación donde podemos encontrar muchos de los habitantes de las charcas. Algunos se anclan a esta vegetación para poder tener acceso al aire atmosférico. Este es el caso del escorpión acuático que en su parte posterior tiene un tubo por el que respira, y de los ditiscos y sus larvas que suben a la superficie para capturar este aire. A todos les une su tremenda voracidad y su capacidad de adaptación a estos medios impredecibles.

La fotografía de otros insectos que en fase larvaria necesitan desarrollarse en el agua, los caballitos del diablo y las libélulas, puede ser más “agradecida” que la de los anteriores por los espectaculares colores metálicos de sus adultos. Estos animales suelen ser más frecuentes en aquellas charcas con un hidroperiodo de cuatro o cinco meses por lo menos y con vegetación que sobresalga de la lámina de agua (juncos, por ejemplo) para que las larvas en su última fase antes de convertirse en adultos, puedan agarrarse y trepar por los tallos y emerger.

Caballito del diablo.

En algunas de estas charcas podremos observar los restos de ésta última muda cuya fotografía puede ser cuanto menos muy didáctica. Distinguir ambos insectos puede resultar una tarea fácil teniendo en cuenta la forma en que “descansan”. Las libélulas tienen las alas desiguales y las dejan perpendiculares al cuerpo mientras que los caballitos del diablo tienen las alas similares en tamaño y las mantienen juntas y elevadas sobre el cuerpo.

Distinguir ambos insectos puede resultar una tarea fácil

Puestas.

Y cuando el invierno llega a su fin y comienza la primavera los dueños del paisaje sonoro en nuestros pueblos del Guadarrama son los anfibios. Los machos de muchas especies se reúnen para cantar y llamar a las hembras, formando coros de a veces cientos de individuos. Es en esta época de reproducción cuando podemos fotografiarles con mayor facilidad dado que suelen estar abstraídos con sus cortejos amatorios y podemos captar fotografías visualmente muy atractivas como los machos con el saco vocal hinchado, los amplexus o abrazos del macho a la hembra…

Si además tenemos en cuenta que cada especie tiene su canto característico, podemos disfrutar de un gran espectáculo, una torre de babel animal: sapos corredores, ranitas de san Antonio, sapos de espuelas, ranas comunes,… Y tras el “amor”, el agua de las charcas se adorna con preciosas “cuentas de perlas negras” que no son sino las puestas de los anfibios. Contemplad esta bella y descriptiva imagen que pasa desapercibida para la gran mayoría.

Tritón.Otros anfibios más discretos y más difíciles de fotografiar que habitan en estas pequeñas masas de agua son los gallipatos y los tritones jaspeados. Los machos de esta última especie se engalanan en época de reproducción con una cresta dorsal y caudal, a modo de peinado “punky”. Tras el periodo reproductivo abandonan el agua y pierden la citada cresta… Impresionante diversidad la de las charcas, concentrada en un corto periodo de tiempo y en un limitado espacio que aún estáis a tiempo de fotografiar. Una escapada nocturna diferente a las habituales que a buen seguro os fascinará.

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