Josep Sunyol, caso abierto (II)

Los archivos abren nuevas vías de investigación que podrían cambiar el relato de los hechos

`El Baúl´
Jesús Vázquez Ortega

Las noticias que divulgan los medios aumentan la confusión entre la opinión pública. Transcurre el verano y el asesinato de Sunyol ya es un hecho consumado, al menos a nivel mediático. Oficialmente sigue desaparecido pero no hay certificación que acredite su muerte y por tanto la búsqueda continúa activa. Alternativamente aparecen comunicados que son desmentidos por nuevos argumentos. 

¿Dónde está el presidente?

El 28 de octubre La Vanguardia sorprende anunciando, “Se asegura que Sunyol vive”, y recalca “Por no convencernos los relatos de su fin, demasiado vagos e imprecisos para tomarlos como ciertos y, especialmente, por no concretarse dónde se le había ejecutado y dónde estaba su cadáver”. Más adelante aclara, “Si bien rotundamente no se asegura que Josep Sunyol viva”. Es decir, se cuestionan las noticias, poniendo en tela de juicio incluso las propias. Merece destacar que por primera vez alguien, en este caso el periodista Julio Casas firma la columna, hasta entonces todas las noticias aparecían sin rubricar.

El artículo explica “La desaparición de Sunyol, hizo que nos juntásemos algunos hombres de buena voluntad, aunando los esfuerzos, en primer término para aclarar lo mucho de turbio que hubo en el asunto”.

Sin dar a conocer el procedimiento por razones obvias, cuentan que se siguió su pista hasta Segovia, allí desapareció para resurgir en Burgos, ciudad donde se supo por manifestaciones de un ciudadano levantino, que estaba detenido en un calabozo. Siempre según los informantes, se trazó un plan de evasión en el que participarían dos sacerdotes que llegarían de Francia, ayudando a organizar la fuga del prisionero, proyecto que no se intentó finalmente por contemplarse demasiado arriesgado, aunque algunos situaron a Sunyol en el país galo e incluso en Suiza.

Cuentan que se siguió su pista hasta Segovia, allí desapareció para resurgir en Burgos

Como no podía ser de otra manera, el torrente de noticias no se detuvo aquí. El 14 de mayo de 1937 el boletín de información de ERC revela que la ejecución del grupo fue una realidad. Esto viene confirmado por la confesión de dos evadidos del campo sublevado, Jaime Puigjarner y Alfonso Pujol, enrolados en el regimiento Toledo nº 26, que declararon haber sido testigos de la muerte y posterior enterramiento de los cuerpos en una parcela contigua a la casilla. El 27 de marzo los soldados pasaron a zona gubernamental por Cercedilla, aunque la agencia Febus afirma que fue por el frente de Andalucía. De nuevo se generan controversias.

Preguntas sin respuesta

Tal volumen de datos recabados, y propagados sin orden ni concierto no llevan a esclarecer este suceso. Haciendo un ejercicio de reflexión, las dudas surgen a cada paso dejando en entredicho la autenticidad de los fundamentos que durante años han sostenido el posible desenlace de la muerte de Sunyol.

En principio cuesta creer que un personaje de su rango, viaje al frente con una escolta exigua sin que el jefe del sector, a quién se supone advertido de la visita, facilite efectivos que garanticen la seguridad del diputado… ¿O no se avisó de ello? Por otro lado se plantea la cuestión de cómo un vehículo deambula por el frente sin que nadie lo detenga, al menos para ser identificado como exigían rigurosamente las órdenes dictadas por el Gobierno de la República, relativas al tránsito de vehículos por zonas de combate. Asimismo es sorprendente que los ocupantes del vehículo Ford matrícula ARM2929, recorran cuatro kilómetros a través de un área claramente devastada por los efectos de la guerra, sin ser conscientes del peligro que ello entraña.

¿Efectivamente traspasaron las líneas? Los disparos de las tropas amigas ¿Fueron realmente de advertencia? ¿O quizá la velocidad del vehículo despertara sospechas entre los soldados gubernamentales y éstos creyeran que se trataba de una deserción? No era algo nuevo en el frente de Guadarrama, y ante el error cometido, era factible culpar al enemigo de un acto así, de este modo no se producirían conflictos diplomáticos, y todo quedaría en un desafortunado incidente cuya responsabilidad quedaría para siempre del lado rebelde. ¿Por qué se dijo entonces que se encontraba en Burgos?

¿Efectivamente traspasaron las líneas? Los disparos de las tropas amigas ¿Fueron realmente de advertencia?

Los partes de ambos ejércitos recogen que el 6 de agosto la lucha se centró en la liberación del tramo Tablada-kilómetro 50 de la N-VI, con intenso intercambio de fuego artillero, hasta que mediada la tarde, la brecha abierta permite avanzar a los sublevados tomando la casilla de peones camineros. Ante esta circunstancia no es muy probable que un automóvil circule a su albedrío esquivando a la muerte metro a metro. Este punto podría desmontar también la declaración del paisano que dijo ser testigo del fusilamiento, el lugar y el momento no parecen los más apropiados para que un civil merodee a su antojo jugándose la vida sin objetivo claro.

En el caso de que ciertas informaciones sobre la detención fueran reales, extraña la actitud del oficial haciendo fusilar a un prisionero cuyo valor es mayor como rehén que enterrado en una cuneta, y lo que asombra aún más, es que no fuera expedido a los servicios de inteligencia dada la condición del detenido. ¿Fue trasladado a San Rafael y fusilado en El Espinar? Queda una última duda, si los soldados aseguraron que se le sepultó en el kilómetro 52 de la N-VI. ¿Por qué se afirmó hasta la saciedad que los restos se hallaban junto a la Fuente de la Teja?

Novedades

Finalizó la Guerra Civil y con ello la posibilidad de continuar el rastreo de los desaparecidos. En los años de la Dictadura, el recuerdo del `president mártir´ se mantuvo latente en el entorno blaugrana y por supuesto en el nacionalista, esgrimiendo su infortunio como herramienta reivindicativa de la realidad catalana. Superada aquella coyuntura política, el sumario tomó nuevos bríos reavivando los trabajos de seguimiento sin que hasta ahora se hayan obtenido resultados positivos.

Pero recientemente la consulta de varios archivos, ha revelado el hallazgo en abril de 1953 de una fosa que albergaba los restos de diez individuos en las cercanías del Alto del León. El macabro descubrimiento fue comunicado a las autoridades locales para su expedición al cementerio de El Espinar, quedando depositados sin que se les pudiera identificar.

El sumario tomó nuevos bríos reavivando los trabajos de seguimiento

Los legajos registran un nuevo descubrimiento el 9 de junio no lejos de allí, en el que se encontraron diecinueve víctimas que análogamente fueron transportadas al municipio segoviano ¿Sería Sunyol uno de ellos? No hay pruebas que lo aseguren pero tampoco que las contradigan. Sea como fuere, lo único cierto es que la muerte del diputado encierra muchas interrogantes que por el momento nadie ha podido contestar. Mientras tanto la historia ha reservado un pedazo de terreno en el Guadarrama, donde se perpetúa la memoria de Josep Sunyol.

12 Respuestas a “Josep Sunyol, caso abierto (II)

Deja un comentario