Los árboles singulares de Lozoya (I)

Dentro del término municipal de Lozoya podemos encontrar trece árboles singulares

`Gigantes´
Por César Herranz

En pleno valle del Lozoya se encuentra este municipio que atesora un importante patrimonio natural; un extenso catálogo de árboles singulares que durante siglos han crecido en un entorno privilegiado donde la naturaleza mantiene un estado de conservación prácticamente único. Debido a este elevado número daremos en dos entregas cumplido detalle de estos magníficos ejemplares arbóreos.

Enebro de los Canalizos (Juniperus oxycedrus)                                            Ejemplar muy decrépito que se ha deteriorado profusamente en estos últimos 20 años. Se ramifica a 1 m de la base en dos ramas de tamaño medio, que conforman una copa extendida, pero muy achatada y poco alta. Ha perdido varios metros de altura con respecto a las mediciones en el momento de su catalogación.

Se encuentra en un estado incierto, ya que aparecen todos los ramillos secos en los brotes de este año. Presenta numerosas ramas secas tanto en la parte superior de copa como en las zonas inferiores. Al igual que su compañera la sabina, se localiza en un lugar de dificil acceso. Valgan las indicaciones dadas para la localización de la sabina albar. Ya que primer nos encontramos con el enebro, inclinado en un cantil rocoso.

Sabina albar de los Canalizos (Juniperus thurifera)                                  Ejemplar más elevado que destaca sobre los demás. La parte superior de la copa tiene numerosas ramas secas. Uno de los dos troncos que la componen está muy dañado, pero no muerto del todo. Tiene una gran herida y signos de fuego en la base del tronco. Una de las raíces está descortezada y al descubierto.

Sirve de refugio y comedero a aves rapaces, por los restos de plumas bajo su copa. Antaño se cuenta que en su copa anidaba el águila y que servía de refugio ocasional a pastores. A pesar de que su estado es decrépito, no la he encontrado tan deteriorada como esperaba. Se localiza en el cerro del monte del Chaparral. Las referencias no sirven de mucho en este caso, porque el ejemplar está en monte abierto y en una zona escarpada de difícil acceso.

Como mucho, indicar que desde el abrevadero de la pradera que asciende a los Canalizos, se toma la pendiente como referencia y se asciende durante unos 400 m. No hay trochas ni senderos. Hay que atravesar el encinar, y cuando se llega a la zona de peñascos, nos encontraremos en un lateral orientado hacia el embalse de Pinilla, con el Enebro de los Canalizos, en un cantil rocoso. Desde aquí, se pueden ya observar las ramas plateadas secas de la sabina que destacan en la vaguada.

Abeto rojo de la Cebedilla I (Picea abies)                                                             Tanto éste, como su congénere, fueron plantados para rodear las lindes del antiguo vivero forestal de la Cebedilla que dejó de ser operativo a principios del s. XX, y que tenía fines de repoblación forestal en la zona.

Su estado es bueno, está bifurcado en el tramo final. Dado que no se les puede apreciar en grandiosidad debido al abundante regenerado de pino albar, convendría plantear la posibilidad de eliminarlo para evitar la competencia. Se localiza en la masa de coníferas exóticas del antiguo Vivero Forestal de la Cebedilla, al lado del ejemplar II. Es el más alto de los dos, junto a una pequeña pradera.

Abeto rojo de la Cebedilla II (Picea abies)                                                         Ambos ejemplares se plantaron, como el resto de los presentes en la masa de coníferas exóticas cuando estuvo operativo el antiguo vivero forestal de la Cebedilla, con fines de repoblación forestal. El porte y las dimensiones son muy similares, sin embargo, el ejemplar II ha perdido parte de su copa. Presentan abundantes ramas secas en la parte inferior, y el fuste limpio hasta elevada altura. Se localiza a escasos metros del ejemplar I.

Rebollo de la Maleza (Quercus pyrenaica)                                                                          Este ejemplar de roble rebollo está muy torturado por las condiciones en las que vive. Se ha visto obligado a escapar de las altas copas del pino silvestre de repoblación que ahoga su supervivencia. No es un ejemplar espectacular, pero destaca con respecto al resto delos ejemplares de la zona. En la ladera de la Maleza hay otros ejemplares de rebollo viejos como éste, y en las mismas condiciones.

Tiene ramas secas en la parte baja del fuste y las ramas supervivientes se elevan rapidamente para buscar la luz. Como medida de conservación sería importante eliminar el regenerado albar de la zona que compite con él tanto por la luz como por los nutrientes. Su estado es regular, dentro de las malas condiciones en las que pervive.

La localización del ejemplar es bastante compleja. Tomando la pista de tierra que parte del pueblo desde el pk 1 de la carretera que sube al Pto de Navafría, llegaremos después de recorrer unos 3 km a un cruce en el que tomamos la pista de la derecha, y continuamos unos 1.500 m más, hasta encontrar a mano derecha un rebollo seco. Esa es la referencia para encontrar el rebollo de la Maleza, ya que éste, se encuentra unos 50 m más abajo en la ladera.

Fichas técnicas:

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