Greenpeace pide que se gestionen las zonas incendiadas antes de que llueva

Corrientes de agua recorren una zona quemada. (Foto: Greenpeace).

La ONG advierte que la emergencia continúa tras la extinción de las llamas: es necesario abordar de forma simultánea la extinción y la estabilización de las zonas afectadas

Redacción/. Las lluvias posteriores a los incendios arrastran cenizas, sedimentos, metales y otros contaminantes hacia ríos, embalses y acuíferos, comprometiendo la calidad de las aguas subterráneas y superficiales y generando impactos sobre el abastecimiento en distintos municipios, además de afectar a los ecosistemas acuáticos, a la biodiversidad e incluso a la seguridad de las personas.

Tras un gran incendio, el debate público suele centrarse en la recuperación, restauración, costes, etc. Sin embargo, el debate olvida una fase decisiva: las actuaciones de emergencia para estabilizar el terreno y prevenir la contaminación de cursos de agua, conservar el suelo y evitar procesos erosivos e irreversibles de degradación, en un país con más del 70% de su territorio en riesgo de desertificación.

Aplicación de mulch o acolchado con paja agrícola en Las Médulas tras el gran incendio de 2025. El mulch es una estructura de retención que frena el avance de sedimentos. Imágenes tomadas por el IMIB de las labores realizadas por el GADE-CSIC y el proyecto EROSINK. (Foto: Antonio Girona).

Para Greenpeace, año tras año se pone de manifiesto la necesidad de protocolos de respuesta rápida tras apagarse las llamas (estabilización de la emergencia) para evaluar de forma temprana los daños, priorizar las zonas de actuación y aplicar medidas urgentes para proteger el suelo, reducir la erosión y minimizar los impactos, como se recoge en el informe de Greenpeace Grandes incendios forestales en España: qué ocurrió en 2025 y qué debe cambiar.

La restauración de las zonas afectadas por incendios forestales es competencia de las comunidades autónomas, que deben planificar y ejecutar las actuaciones de emergencia para proteger el suelo, reducir la erosión y favorecer la recuperación de los ecosistemas. Dado que, por su magnitud, algunos incendios afectan a varias comunidades autónomas, resulta imprescindible, según reclama Greenpeace, reforzar la coordinación entre Administraciones con la participación del Gobierno central en aquellos ámbitos de su competencia, como la coordinación general, el apoyo técnico y financiero, la gestión de cuencas hidrográficas intercomunitarias o la conservación de espacios de interés nacional, para garantizar una respuesta rápida, coherente y eficaz.

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