Grupos ecologistas exigen a la Confederación Hidrográfica del Tajo un ambicioso plan de recuperación de los ríos madrileños

slider-tapon-basura-guadarramaLas ONG piden un esfuerzo a la confederación para alcanzar el objetivo de ‘buen estado ecológico’ en los «degradados ríos de la Comunidad de Madrid»

Redacción/. Las organizaciones ecologistas Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), Asociación Ecologista del Jarama ‘El Soto’, Ecologistas en Acción, Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y la Plataforma por los ríos de Madrid y el río Tajo exigen a la Confederación Hidrográfica del Tajo que incorpore a la ‘Estrategia de Restauración de Ríos’ un plan extraordinario de recuperación de los ríos madrileños; que se alcance en todos ellos el «buen estado ecológico» que desde 2015 nos exige la UE en su Directiva de Aguas; garantizando la continuidad longitudinal y lateral, que permita la dinámica natural, que favorezca la implantación de las especies nativas de peces.

Las actuaciones de restauración previstas en el actual ‘Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo’ y en el ‘Plan de Gestión de Riesgos de Inundación’ siguen dando, a juicio de los ecologistas, la espalda a los ríos madrileños. De la anterior ‘Estrategia de Restauración de Ríos’, de 2005, siguen pendientes de retirada, señalan, los pocos obstáculos fluviales previstos (caso de la presa de El Porcal, en Rivas Vaciamadrid o Los Berrocales, en San Fernando de Henares). «Aquella Estrategia sólo dio como resultado poco más que la retirada de una presa en el Cofio y otras tres pequeñas barreras en el Manzanares y Lozoya. Otro tanto sucede con  las escombreras, motas y gaviones, que impiden la dinámica natural del río y aumentan el riesgo de inundaciones aguas abajo. Por no hablar de la privatización de cauces, las ocupaciones del dominio público, la desecación de tramos fluviales, la contaminación, el abuso con los aprovechamientos… El resultado es que los ríos madrileños son un desastre ambiental y una amenaza sanitaria», opinan las ONG madrileñas.

«Ríos como el Jarama, Tajuña, Henares, Guadarrama y otros, hace tiempo que dejaron de ser cursos fluviales que ofrecían oportunidades de ocio, ambientales o económicas para las poblaciones ribereñas. Ahora están desecados o colmatados de toallitas y aguas fecales, encerrados entre azudes y obstáculos abandonados desde hace décadas, desprovistos de vegetación y con el territorio fluvial ocupado por construcciones o actividades agrícolas», lamentan las organizaciones conservacionistas.

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