
Los embalses madrileños están al 83,4% de su capacidad, ocho puntos más que hace un año
Redacción/. El consumo de agua potable en la Comunidad de Madrid ha descendido un 7,5% desde la declaración del Estado de Alarma por el COVID-19. Entre el 14 de marzo y el 23 de abril, los madrileños han consumido 47 hectómetros cúbicos de agua frente a los 51 del mismo periodo del año pasado.
Hasta la declaración del Estado de Alarma, el consumo se situaba en valores ligeramente superiores a los registrados un año atrás, y desde ese día y hasta final de marzo, el consumo fue un 9,12% más bajo. Con todo esto, el consumo total de agua en la Comunidad de Madrid desde que arrancó 2020 es un 2,9% inferior al del mismo periodo de 2019.
Por otra parte, las reservas de agua almacenadas en los trece embalses gestionados por Canal de Isabel II se encuentran actualmente al 83,4% de su capacidad total, con 787,3 hm3 almacenados. Este dato supera en 8 puntos al registrado en la misma fecha del año pasado.
Además de la bajada del consumo, que puede estar también relacionada con las temperaturas más bajas y las precipitaciones registradas en los últimos quince días del mes de marzo y a lo largo del mes de abril, Canal de Isabel II ha podido detectar cambios en los hábitos de consumo de agua. Así, si la hora punta de consumo en días laborables antes se situaba en torno a las 8h de la mañana, ahora se ha retrasado hasta aproximadamente las 12h del mediodía, mientras que la hora de menor consumo continúa siendo entre las 4 y las 5 de la madrugada.









Madrid, a la cola en movilidad ciclista
El clima y el suelo cambian las reglas de la convivencia entre plantas


Dos millones de personas no cuentan con espacios verdes suficientes en la ciudad de Madrid







Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica






















Pingback: Covid19: La cara y la cruz medioambiental