
La región sufrió el pasado mes de junio el mayor incendio del siglo. Un fuego que ha dejado unas heridas que tardarán muchos años en cicatrizar
Opinión de El Guadarramista
Por Jonathan Gil Muñoz (Director)
La Comunidad de Madrid ha declarado como Zona de Actuación Urgente los terrenos que se vieron afectados por el incendio forestal que calcinó miles de hectáreas repartidas entre los pueblos de Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Rozas de Puerto Real. Una calificación que impulsará las operaciones de recuperación de la zona afectada mediante actuaciones sobre el suelo, la vegetación, la fauna, las infraestructuras en monte público y las fincas privadas afectadas por el fuego.
Y es que, el pasado 28 de junio ha pasado a los anales de la Comunidad de Madrid por ser el más caluroso para este mes desde que se tienen registros (se alcanzaron los 40,7 ºC) y por ser también el día en el que se desató el mayor incendio forestal que ha sufrido nuestra región en lo que llevamos de siglo. Originado supuestamente por una negligencia en el pueblo manchego de Almorox, en muy poco tiempo las llamas llegaron a nuestra región, arrasando 2.387 hectáreas, a las que hay que sumar 809 en Castilla-La Mancha.
«Originado en Almorox, en muy poco tiempo las llamas llegaron a nuestra región, arrasando 2.387 hectáreas»
En la Comunidad de Madrid, el fuego se internó en dos espacios naturales de la Red Natura 2000 de gran valor medioambiental: las cuencas y encinares de los ríos Alberche y Cofio. En total, el fuego se ha llevado por delante aproximadamente 370 hectáreas de superficie arbolada, 250 de matorral y 1.500 de pastos y cultivos.
Pero, más allá de todas estas cifras, y más de tres meses después, todavía no sabemos con certeza el daño que ha causado este gran incendio a la flora y fauna. Lo que sí saben los bomberos forestales que participaron en la extinción de este fuego, y que así lo han denunciado, es que podría haber sido mucho menos virulento si se hubieran realizado labores de prevención durante los meses de invierno.
Unos bomberos que también han lamentado la falta de coordinación entre las comunidades autónomas en los primeros momentos del incendio, así como la falta de medios adecuados para realizar su trabajo, lo que, en más de una ocasión, puso en peligro su propia vida. Un cúmulo de circunstancias que han desembocado en cientos y cientos de hectáreas reducidas a cenizas; viñedos, colmenas y pastos calcinados y el sector del turismo de naturaleza de la zona seriamente afectado.
«Más de tres meses después, todavía no sabemos con certeza el daño que ha causado este gran incendio a la flora y fauna»
Ahora comienza la ardua y compleja tarea de recuperar una de las comarcas más ricas naturalmente hablando de la Comunidad de Madrid. Unos trabajos que, de ir bien, harán que en 15 o 20 años las zonas afectadas recuperen parte del esplendor perdido. Algo que no va ser fácil de conseguir debido al omnipresente cambio climático, responsable directo de las sequías y las altas temperaturas, lo que conlleva que los macro incendios forestales sean cada vez más frecuentes, como ya estamos viendo a nivel global.











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