Durante año y medio los científicos han analizado en el RJB-CSIC el comportamiento de unos dos millares de plantas europeas
Redacción/. La vida social de las plantas es una de las claves para que se pueda conservar la biodiversidad de los ecosistemas, según un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Coimbra (Portugal), en colaboración con el Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) de Madrid. Y todo indica, según una de las conclusiones de estos investigadores, que esa vida social de las plantas es más compleja de lo esperado.
Las relaciones de la planta con el suelo, donde puede tener ‘amigos’ como los hongos o enemigos como los patógenos, y esa misma interacción con los animales, que comen sus frutos, los polinizan y dispersan sus semillas son fundamentales, por lo que el estudio marca la importancia de no limitar la vida social de las plantas que, entre otras causas, se ve afectada por la introducción de especies invasoras agravando de este modo la pérdida de biodiversidad.










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