Culebrilla ciega, subterráneo lagarto

Culebrilla ciega. Foto: Mario Modesto.
A pesar de su nombre y aspecto no es una culebra sino más bien un lagarto sin patas. La creencia popular la tacha de venenosa, cuando en realidad no lo es

Especiario
Por Diego Gil Muñoz

Se trata de un endemismo ibérico, sólo presente en la España ‘seca’. Está perfectamente adaptado a la vida subterránea, saliendo raramente a la superficie. Por dicho motivo muchos aspectos de su ciclo vital son aún hoy desconocidos. No se considera una especie amenazada aunque es especialmente sensible a la contaminación del suelo por pesticidas y herbicidas.

Distribución de la culebrilla ciega en la península Ibérica.

Distribución de la culebrilla ciega en la península Ibérica.

Descripción
El cuerpo es cilíndrico y aplanado, la cabeza está diferenciada del tronco. El hocico es redondeado al igual que la punta de la cola. Los ojos están situados debajo de las escamas por lo que su vista es residual. Los colores predominantes son el rosado, gris, violáceo o marrón. Los machos pueden alcanzar los 25 cm de longitud, las hembras son de menor tamaño.

Alimentación
Su dieta es variada, incluye gran cantidad de invertebrados de pequeño tamaño. Localiza a sus presas mediante su olfato y su oído dentro de las galerías que excava. Las más comunes dentro de su dieta son las arañas, cochinillas, lombrices, escarabajos y sobre todo hormigas. Por su parte es víctima de numerosos depredadores como lagartos, víboras, culebras, aves de presa, zorros, jabalíes, etc.

Hábitat
Es una especie termófila, es decir su temperatura corporal depende de la ambiental, por lo que puede salir a ‘tomar el sol’ a la superficie o debajo de alguna piedra. En el Guadarrama está ausente por encima de los 1.700 m de altitud. Muestra preferencia por los terrenos arenosos y con hojarasca por encima. Habita en bosques y matorrales de encina así como en pinares. Su densidad en la sierra no es alta aunque es relativamente abundante.

Culebrillas ciegas. Foto: Richard Avery.

Culebrillas ciegas. Foto: Richard Avery.

Reproducción
El periodo reproductivo comienza entre marzo y junio, dependiendo de la zona. Tanto machos como hembras segregan feromonas para localizarse, que detectan por medio del olfato. Cuando una pareja se encuentra entrelazan sus colas y se aparean. Poco después la hembra deposita uno o dos huevos, muy grandes en comparación con su tamaño corporal. Los huevos son abandonados bajo tierra al calor del propio terreno. Los pequeños nacerán a los 70, 80 días y serán completamente autónomos.

Curiosidades
La cultura popular atribuye a la culebrilla ciega un potente veneno y una extremada peligrosidad. Nada más lejos de la realidad, ni es peligrosa ni mucho menos es venenosa para el hombre. Como método defensivo pueden perder la cola a voluntad propia, además se enrollan sobre sí mismas para abultar más y evitar ser engullidas.

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