La corrupción urbanística salpica a la Sierra (otra vez)

Una disputa entre el arquitecto del avance del PGOU en Hoyo de Manzanares y su antigua socia ha sacado a la luz una serie de presuntas irregularidades

V. Goded/. La denuncia presentada por María Rosa Llano contra Leopoldo Arnaiz se basa en que el patrimonio que él posee es muy superior al declarado, por lo que María Rosa se siente estafada (ella tiene el 10%, por el 90% de él). Según su argumento, “Arnaiz es arquitecto y redactor de los planes urbanísticos de muchas de las localidades de los alrededores de Madrid, en las cuales tienen propiedades muchas de las empresas demandadas”.

De esto deriva que “no puede aparecer como socio, por incompatibilidad –legal–, y para eso busca testaferros que aparecen como socios constituyentes”, quienes firman y así evitan que estén inscritas en el Registro Mercantil, cuando en realidad lo que único que no es suyo es el nombre.

Para la acusación, la red de empresas de Leopoldo tiene como pilar ocho compañías, mientras que hay otras 25 constructoras encubiertas, con administradores que actúan como  dueños ficticios, pero que tienen una caja común. El arquitecto se defiende afirmando que siempre ha comprado suelo donde ha diseñado el plan urbanístico, “una vez aprobado definitivamente”. Asimismo, asegura que se presenta “a esos concursos porque me permiten conocer a propietarios de suelo que luego contratan a mi empresa”.

Pasado turbio

Leopoldo Arnaiz es quien diseña los planes generales de los municipios gobernados (en la actualidad o con anterioridad) por el Partido Popular, caso de Alcorcón, Arroyomolinos,  Boadilla del Monte, Colmenar Viejo, Pinto o Soto del Real. En su currículum también figura su labor en el Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, por la cual fue llamado a testificar en 2007 por su relación con los empresarios vinculados a los diputados tránsfugas en el famoso caso `tamayazo´.

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