La Cueva del Monje

`En ruta´
Por Felipe Colorado Lobo

Este mes nos aguarda una atractiva ruta con historia, leyenda, tramos off trail y la presencia del magnífico CENEAM (Centro Nacional de Educación Ambiental).El punto de partida se sitúa en el Aserradero de Valsaín. Allí aparcaremos nuestro vehículo en el vértice norte de la Pradera de Navalhorno, situada al otro lado de la CL-601 respecto al pueblo de Valsaín. Es la misma carretera que utilizamos para la ruta del mes pasado.

Una de las curiosidades de las tradicionales casas de Valsaín se halla en la pintura utilizada antiguamente. Grasa del aserradero en sus oscuras vigas de madera, sangre de toro en las rojas entrecruzadas. Dejando el aserradero al oeste, avanzaremos unos pocos metros en dirección norte hasta encontrar el serpenteante sendero que asciende hasta los 1422 m del Cerro del Puerco. Recorreremos unos dos kilómetros y medio de ameno sendero emboscado, con un pequeño desnivel de 200 m.

Cara a cara con la historia

A medida que nos acercamos a la alomada cumbre, las vistas comienzan a ser espectaculares, sobre todo en invierno, con las cimas cubiertas de su nevado ropaje. Hacia el este se extienden varios kilómetros de espléndidos pinares siempre verdes, tapizando las laderas del  resplandeciente macizo de Peñalara, cuyas pétreas alturas se yerguen mil metros por encima nuestro.

Encontraremos en lo alto del cerro construcciones defensivas bien conservadas de la guerra civil. En estos parajes se libró la Batalla de la Granja a mediados de 1937, documentada por foto reporteros de la talla de Gerda Taro y Robert Capa, e inspiración de la obra “Por quién doblan las campanas” de Hemingway.

Off Trail

Descenderemos en dirección SE sin ninguna dificultad. Existe una pequeña trocha aunque la bajada es muy abierta y asequible. Enlazaremos con una pista pavimentada. Siguiéndola en dirección SE menos de un kilómetro, llegaremos a la planicie donde se halla el Vivero y la Cueva del Monje. No hablaré sobre la leyenda satánica pues eso sería meterme en la sección de Rosa.

El retorno

Podemos volver sobre nuestros pasos, pero sugiero retomar el sendero pavimentado hacia el norte y recorrer la bonita senda paralela a un arroyo, que avanza hacia el oeste y en menos de dos kilómetros nos acerca al CENEAM. Recomiendo una visita caso de estar abierto.

Ya solo resta atravesar la Pradera de Navalhondo hacia el norte para llegar al vehículo. Mientras, disfrutaremos de las pintorescas construcciones que, a pesar de su modernidad, imitan el estilo tradicional e iremos fijando en nuestra memoria los bellos entornos recorridos.

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