Caballos fósiles confirman un cambio climático en el centro peninsular hace nueve millones de años

Cráneo y mandíbula de Hipparion hallado en el Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco). (Foto: Enrique Cantero Hernández.).

El análisis del esmalte dental en yacimientos de Segovia y Madrid reconstruye las variaciones climáticas estacionales hace entre 9,6 y 9,1 Ma

Redacción/. Un artículo de la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, en el que participan investigadores el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), confirma, a partir del esmalte dental de caballos fósiles del género Hipparion, que en el Mioceno superior –hace aproximadamente nueve millones de años– se produjo un cambio climático que provocó un contraste más marcado entre las estaciones del año en el centro de la península ibérica.

Este trabajo, liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y en el que también participa el Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC-UCM), describe los restos fósiles de dos yacimientos: los Valles de Fuentidueña, en la provincia de Segovia, cuenca del Duero, datados hace 9,6 millones de años y Batallones-10, en Torrejón de Velasco, cuenca de Madrid, datados hace 9,1 millones de años. Los resultados muestran que los animales de Batallones-10 experimentaron una variabilidad estacional mucho más acusada que los del yacimiento segoviano.

«Esta diferencia sugiere que, durante ese intervalo de aproximadamente medio millón de años, se produjo una intensificación de la estacionalidad, probablemente relacionada con contrastes más marcados en las temperaturas o en la disponibilidad de agua», explica Dánae Sanz Pérez, investigadora de la UCM en el momento del estudio. Este cambio coincide con la denominada Crisis del Vallesiense, un episodio de recambio faunístico y transformación de los ecosistemas europeos caracterizado por la desaparición de mamíferos asociados a ambientes boscosos y la reorganización de las comunidades hacia faunas adaptadas a condiciones más abiertas y secas.

La investigación ha sido liderada por la Universidad Complutense de Madrid y ha participado el Instituto de Geociencias

«Sin embargo, a pesar de los cambios climáticos, los individuos de ambos yacimientos mantuvieron una alimentación basada principalmente en vegetación de tipo C3, característica de bosques abiertos y pastizales. Esto sugiere que los cambios en la estacionalidad no necesariamente estuvieron acompañados de importantes modificaciones en la dieta de estos animales», destaca Laura Domingo investigadora de la UCM.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron 141 muestras de esmalte dental obtenidas de once dientes del género Hipparion. «Tras preparar los fósiles, el equipo utilizó una técnica denominada muestreo seriado, que consiste en extraer pequeñas cantidades de esmalte dental a intervalos regulares a lo largo de la corona dental», explica el responsable del laboratorio de restauración de fósiles del MNCN, Enrique Cantero. Los dientes crecen progresivamente y, durante su formación, incorporan información química relacionada con la dieta y las condiciones ambientales que experimenta el animal en ese momento. Por ello, el análisis de los isótopos estables de oxígeno (δ18O) y carbono (δ13C) permite reconstruir las variaciones estacionales del clima y de la dieta, respectivamente.

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