
Algunos de los árboles cortados. (Foto: Ecologistas en Acción).
Vecinos y colectivos ecologistas denuncian la corta de árboles sanos y contratos de emergencia ejecutados antes de aprobarse el ‘Plan de Restauración Forestal’ oficial
Redacción/. El pasado mes de julio, la Sierra Oeste madrileña sufrió una catástrofe ambiental sin precedentes tras la unión de varios focos de incendios que calcinaron más de 26.000 hectáreas. La aparición posterior de nuevos fuegos provocó que la superficie quemada en la región se triplicara este año, dejando a su paso daños materiales y ecológicos de extraordinaria gravedad, además de obligar al desalojo y confinamiento de la población local. Sin embargo, meses después de extinguirse las llamas, la preocupación ciudadana ha vuelto a estallar, esta vez no por el fuego, sino por la gestión de la recuperación del entorno.
En las últimas semanas, ha cundido la alarma entre los habitantes de las comarcas afectadas ante la tala masiva de pinos y encinas. Los vecinos denuncian actuaciones abusivas, no selectivas y ejecutadas fuera de los ámbitos indicados. Un caso paradigmático es la chopera del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias; imágenes posteriores al incendio mostraban que solo unos pocos ejemplares estaban afectados, manteniendo sus copas verdes. A pesar de ello, se ha procedido a la tala completa de la zona. Situaciones similares se repiten en montes de utilidad pública, donde se han cortado árboles sanos con excesiva celeridad, sin que los vecinos puedan evaluar el impacto real debido al cierre de accesos por motivos de seguridad.
Los vecinos denuncian actuaciones abusivas, no selectivas y ejecutadas fuera de los ámbitos indicados
La polémica se intensifica al revisar los plazos administrativos. El ‘Plan de Restauración Forestal de la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid’ fue aprobado el pasado 13 de octubre de 2026, estipulando que primero se deben inventariar las masas arboladas dañadas para estimar el volumen de madera aprovechable. No obstante, las empresas adjudicatarias de los contratos de emergencia llevan semanas talando y retirando madera, «habiendo iniciado las labores con anterioridad a la aprobación del propio Plan», denuncia Ecologistas en Acción. Esto plantea serias dudas sobre si estas acciones irreversibles responden a una planificación real o si cuentan con la supervisión de técnicos de la administración, especialmente cuando se ha denunciado que se está desoyendo a los agentes forestales.

Cartel anunciador de la concentración contra la tala de árboles en la Sierra Oeste.
Ante este escenario, Ecologistas en Acción ha solicitado formalmente a la Comunidad de Madrid acceso inmediato a la documentación técnica y ambiental de las obras. Asimismo, la organización reclama la aplicación del principio de precaución para que se realice una inspección urgente y se suspendan temporalmente las talas que amenacen con causar daños irreparables. El colectivo advierte que el modelo de contratación actual permite a las empresas lucrarse directamente con el aprovechamiento de la madera retirada, lo que genera un peligroso incentivo económico para cortar más árboles de los estrictamente necesarios, un riesgo que se agrava ante la falta de un control público riguroso.









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