
Mojón de delimitación de monte público en Robledo de Chavela.
Los ecologistas se han dirigido al consejero de Medio Ambiente para trasladarle su preocupación por la falta de información sobre el impacto ecológico del incendio en la Sierra Oeste
Redacción/. Los colectivos que integran la Plataforma Ecologista Madrileña denuncian la falta de interés y de información por parte de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior regional ante la magnitud del desastre ambiental provocado por los incendios de la Sierra Oeste. Más de 27.000 hectáreas de un territorio de excepcional valor ecológico han resultado afectadas, la práctica totalidad dentro de espacios de la Red Natura 2000, «sin que la Comunidad de Madrid haya hecho, prácticamente mención, a la situación de los hábitats y de la fauna afectadas», indican los ecologistas.
La Plataforma, formada por la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), la Asociación Ecologista del Jara El Soto, el Grupo de Recuperación del Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura, considera especialmente grave que, un mes después de que se produjeran estos siniestros, la Consejería no haya dado a conocer una evaluación sobre las consecuencias del fuego sobre la biodiversidad. Estamos ante un incendio que triplica la superficie quemada en la última década en la región y se produjo cuando todavía no había finalizado el periodo de cría de algunas especies, señalan los colectivos ecologistas.

Monte privado y coto de caza en Robledo de Chavela.
En cuanto a la fauna, la Comunidad de Madrid ha anunciado el suministro de 135.000 kilos de alimento y la instalación de decenas de puntos de agua. Sin embargo, la Plataforma cuestiona que la gestión de estos recursos se esté canalizando en numerosos municipios a través de sociedades de cazadores o titulares de cotos. Considera que la recuperación de la fauna debe abordarse desde una perspectiva conservacionista y científica, no cinegética.
Por ello, pide que los puntos de agua y alimentación queden protegidos frente a la actividad cinegética y que la prohibición de cazar se amplíe al menos 20 kilómetros alrededor de las zonas quemadas, incluyendo corredores ecológicos, cotos y zonas de caza controlada, para facilitar el desplazamiento y la recolonización de la fauna.
La Plataforma cuestiona que la gestión de los recursos se esté canalizando a través de sociedades de cazadores
La Plataforma reclama, en definitiva, una respuesta a la altura de la catástrofe ambiental, basada en información científica, transparencia y participación ciudadana. «La fauna silvestre no es un recurso cinegético; es un patrimonio natural que debe gestionarse con criterios ecológicos y científicos», señalan las organizaciones, que reclaman un protocolo transparente para coordinar la aportación de agua y alimento, con participación de entidades conservacionistas, animalistas y de la ciudadanía.








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