
Cadáveres de animales ahogados acumulados en el Canal de Arriola (León). (Foto: PACMA).
PACMA pide que balsas de riego, carreteras, tendidos eléctricos, vallados y otras instalaciones incorporen obligatoriamente medidas de protección y vías de escape para la fauna
Redacción/. El Partido Animalista Con el Medio Ambiente (PACMA) ha solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico la elaboración de una normativa estatal que establezca medidas obligatorias para proteger a la fauna silvestre frente al impacto de las infraestructuras humanas.
La formación política ha trasladado la propuesta a la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, tras la muerte de Urze, una hembra de lince ibérico, y sus dos cachorros en una balsa de regadío situada en la pedanía de Isso, en Hellín (Albacete).
Según denuncia PACMA, los tres animales quedaron atrapados en una infraestructura con paredes lisas y una pendiente que impedía su salida. El partido sostiene que la situación podría haberse evitado mediante la instalación de una rampa o una malla de escape.
Trampas mortales
«Las balsas y canales de riego, los pozos, las carreteras, los tendidos eléctricos, los vallados y muchas otras construcciones se convierten diariamente en trampas mortales para millones de animales. En numerosos casos existen soluciones sencillas y de bajo coste que permitirían evitar estas muertes», señala el presidente nacional de PACMA, Javier Luna.
El proyecto SAFE estima que hasta 55 millones de vertebrados podrían morir cada año en las carreteras
La propuesta plantea que tanto las infraestructuras de titularidad pública como las privadas estén obligadas a incorporar medidas de prevención específicas. También reclama la adaptación de las instalaciones existentes y la inclusión de estos sistemas desde la fase de diseño y construcción de las nuevas infraestructuras.
PACMA recuerda que el proyecto SAFE (Stop Atropellos de Fauna en España) estima que hasta 55 millones de vertebrados podrían morir cada año en las carreteras españolas, pudiendo ser muchos pertenecientes a especies amenazadas.








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