
Lobo ibérico (Foto: Arturo de Frías Marqués).
Los lobos del Guadarrama cazan 1.800 corzos y jabalíes al año para alimentarse; los cazadores matan 34.500 corzos y jabalíes para divertirse
el Mirador
Ricardo Fanjul, periodista y escritor.
Durante la investigación del libro MATAR, hemos analizado los datos comparativos entre lo que caza el lobo, para alimentarse, y lo que matan los cazadores para divertirse.
Una manada de lobos (4-6 ejemplares) necesita un animal adulto para alimentarse cada dos o tres días, dependiendo de diversos factores como la época (si es de cría) alternancia con presas menores, o localización de animales muertos que carroñear. Aproximadamente 3 piezas de caza a la semana, que principalmente suelen ser los jabalíes o corzos más viejos, débiles o enfermos, lo cual contribuye a la selección de estas especies y evita la transmisión de enfermedades. Este cálculo, generoso en cuanto a número de lobos por manadas y piezas cazadas a la semana, sirve para estimar unas 144 piezas muertas al año por cada manada de lobos.
Según el último censo publicado por el MITECO, en la Comunidad Madrid hay 5 manadas, (pero dos de ellas compartidas con Segovia y con Guadalajara) y en Segovia veinte manadas, pero no todas en la Sierra. Por lo tanto, se podría considerar que en la Sierra de Guadarrama (desde Ayllón a las estribaciones de Gredos, en Ávila) tan sólo conviven entre diez y quince manadas reproductoras (entre 40 y 90 lobos, según la temporada de estimación). Esto supondría la caza de entre 1.440 y 2.160 (1.800 de media) corzos y jabalíes al año para proporcionar el 82% del alimento de todos los lobos de la Sierra. Porcentaje de presas salvajes que el estudio de la doctora Isabel Barja, de la Universidad Autónoma de Madrid, determina científicamente como mayoritario en la dieta del lobo.
En una batida o gancho se suelen matar 2-10 jabalíes, mientras que en las monterías (compuestas por 10-20 cazadores por cuadrilla) se matan entre 10 y 40 animales, según los datos de la Memoria de caza de Castilla la Mancha de 2020-2021. Aunque no existen datos concretos, las estimaciones por comunidades autónomas permiten afirmar que se suelen celebrar 6 batidas (entre 12 y 60 muertes) y 2 monterías (entre 60 y 80 muertes) por cada coto de caza y temporada. Esto supone una media de entre 182 y 520 animales muertos por coto y temporada.
«En la Sierra de Guadarrama tan sólo conviven entre diez y quince manadas de lobos»
Teniendo en cuenta que en la vertiente de la Comunidad de Madrid se caza en un mínimo de 60 cotos, se estarían matando entre 10.900 y 31.200 corzos y jabalíes. Mientras que en Segovia, con 150 cotos, las mismas estimaciones de muertes por coto y temporada reflejan unas matanzas mínimas de 27.300 animales, que podrían llegar hasta las 78.000 muertes de los mismos ungulados con los que se alimenta el lobo.
Puesto que no todos los cotos segovianos se corresponden con la zona de Sierra donde viven gran parte de las manadas de lobos de Guadarrama, cabe incluir una estimación a la baja considerando el número menor de las muertes de corzos y jabalíes que provocan los cazadores. Esto es: 10.900 en la Comunidad de Madrid y 27.300 en Segovia. Lo que suponen una media de 34.500 corzos y jabalíes muertos cada año en la Sierra de Guadarrama, principalmente de ejemplares sanos y fuertes que podrían haber mejorado la especie.

Lobo ibérico (Foto: Carlos Delgado).
Al menos 34.500 animales muertos sin ningún sentido, más que la diversión de unos pocos cazadores. Y cientos de toneladas de carne desaprovechada.
Sólo aprovechan el 10-15% de carne de los animales que matan
Las ingentes cantidades de carne que producen estas matanzas apenas sirven como alimento para ellos o para una escueta industria cárnica de caza. Según los datos aportados por el MITECO, ASISCAZA y la Fundación del lobby de la caza (Artemisan), se puede concluir que: de los 400.000 jabalíes, 100.000 cérvidos, 90.000 corzos y millones de conejos, liebres y aves cinegéticas que matan cada año en España, sólo se aprovecha para consumo o comercio entre el 10 y el 15 por ciento.
Gran parte de esta ingente cantidad de carne se entierra, tras cortar la cabeza o los cuernos, antes que cargar con un cuerpo que debe cumplir determinados gastos y requisitos sanitarios. Esa mínima parte se destina, además de para consumo propio, para piensos y comida de perros. En este punto cabe recordar que el pasado 20 de marzo de 2025 el Congreso de los Diputados desprotegió al lobo mediante una torticera e ilegal enmienda en la Ley de Desperdicio Alimentario, que el Tribunal Constitucional deberá corregir próximamente, tras las docenas de matanzas ilegales ya cometidas en por los gobiernos de Asturias, Cantabria y La Rioja.
«Hay que recordar que el pasado 20 de marzo de 2025 el Congreso de los Diputados desprotegió al lobo»
El verdadero perjuicio a la ganadería que provoca la caza
El citado estudio de la doctora Barja viene a confirmar lo que científicos y naturalistas llevan años explicando: donde la fauna silvestre no está continuamente diezmada por los cazadores, el lobo tiene abundante alimento y prefiere no acercarse al ser humano ni a su ganado.
Este demoledor informe, que echa por tierra los constantes bulos aparecidos en gran parte de la prensa madrileña y nacional, basados en la insistente presión de los sindicatos agrarios, supone una mala noticia, aunque de sobra conocida, para el lobby de la caza: los lobos se alimentan de los corzos y jabalíes que los cazadores consideran suyos.
Este estudio nos permite demostrar cuantitativamente que el odio que el lobby de la caza profesa al lobo y a sus defensores es la permanente gasolina que incendia este conflicto. Pero esta realidad no le sirve a la caza para movilizar a la población rural, algo que sí provocan los ataques al ganado. Por eso, astutamente, el relato siempre se orienta hacia el perjuicio del ganadero. Un perjuicio real, sin duda, pero permanente y deliberadamente exagerado mediante los habituales bulos en prensa, o pseudoprensa, que surgen en momentos puntuales, pero desaparecen cuando ya se consiguen las ansiadas matanzas de lobos, como sucede este último año.









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