
Conocer las relaciones tróficas es clave para entender los cambios en la distribución de las especies y cómo proteger los ecosistemas
Redacción/. Un equipo internacional, en el que participa el Museo Nacional de Ciencias naturales (MNCN-CSIC), ha estudiado como las interacciones entre especies afectan a la distribución del oso pardo en Europa y Turquía.
Los investigadores han comprobado que la distribución de los osos a escala continental viene explicada en gran medida por la interacción con otras especies: en concreto, los osos ocupan áreas donde se distribuyen las especies que forman parte de su dieta. La investigación publicada en la revista Global Change Biology, muestra la importancia de las interacciones entre especies en la conservación de los ecosistemas tomando al oso pardo como caso de estudio.
Entender cómo afectan los cambios globales —como el cambio climático o los cambios de los usos del suelo— a las especies es crítico para conservar la biodiversidad y mantener los beneficios que la naturaleza ofrece, como el agua limpia, la fertilidad del suelo o la polinización. Hasta ahora, la mayoría de los estudios se han centrado sólo en cómo los cambios directos (alteraciones en la temperatura, la lluvia o en el uso agrícola) afectan a la distribución de las especies. Sin embargo, este trabajo ha puesto el foco de atención en los efectos indirectos analizando las interacciones entre especies.
Entender cómo afectan los cambios globales a las especies es crítico para conservar la biodiversidad
«Hemos podido estudiar los efectos de las interacciones locales sobre una extensión continental. Observamos que el oso ocupa aquellos lugares donde más energía procedente de las especies de su dieta dispone. Por ejemplo, en la Cordillera Cantábrica la presencia de robles y hayas, que son su principal recurso alimenticio en esta subpoblación, hace que sea más probable la presencia de oso; en otras subpoblaciones donde el oso es más carnívoro, la presencia del oso se explica más por la distribución de ungulados silvestres como jabalíes o ciervos», aclara el investigador MNCN Vincenzo Penteriani.
Esta información es especialmente importante para predecir dónde vivirán las especies en el futuro y qué funciones cumplen en los ecosistemas, en un contexto de cambio climático y transformación del uso del suelo, así como para entender que para proteger las especies tenemos que conservar los ecosistemas donde viven.









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