Ecologistas en Acción recurre la ‘Estrategia de Energía, Clima y Aire’ regional por omitir el ozono

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La ONG pide al Tribunal Superior de Justicia de Madrid que obligue al Gobierno de Ayuso a aprobar sin más dilación el obligado plan autonómico de ozono

Redacción/. Ecologistas en Acción ha demandado hoy a la Comunidad de Madrid ante el Tribunal Superior de Justicia por omitir en su ‘Estrategia de Energía, Clima y Aire’ 2023-2030, aprobada el pasado 29 de diciembre, el preceptivo plan de mejora de la calidad del aire por ozono troposférico, que permita reducir los elevadísimos niveles de este contaminante que soportan la población y el medio ambiente madrileños desde hace más de una década.

Al día de hoy, informa Ecologistas en Acción, cuando ni siquiera ha comenzado el verano, estación que por su elevada radiación solar es la que registra episodios más elevados y persistentes de ozono, 16 de los 41 medidores de este contaminante de que disponen el Ayuntamiento de la capital y la Comunidad de Madrid ya han superado el valor objetivo para la protección de la salud en más de los 25 días permitidos en la actualidad, en el promedio anual del trienio 2022-2024, y otros 14 medidores han rebasado dicho valor objetivo en más de los 18 días permitidos para 2030.

Caravana de coches.

Por todo ello, la ONG conservacionista ha pedido hoy al Tribunal Superior de Justicia de Madrid que condene a la Comunidad de Madrid a elaborar y aprobar un plan de mejora de la calidad del aire por ozono troposférico de ámbito regional en el plazo máximo de dos años desde la aprobación de la vigente ‘Estrategia de Energía, Clima y Aire’ de la Comunidad de Madrid 2023-2030, es decir, antes del 29 de diciembre de 2025.

El ozono troposférico, también conocido como ozono ‘malo’ por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por el transporte y algunas industrias, en presencia de radiación solar. Por inhalación, provoca irritación de los ojos y vías respiratorias superiores, reducción de la función pulmonar, un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas (asma, EPOC) y el agravamiento de patologías cardiovasculares, con resultado de hospitalización o muerte. El ozono, además de para las personas, es tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.

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