La cascada del Aljibe, en el corazón de los pueblos negros

Paisaje serrano. Foto José Ángel Macho Barragués.Comenzamos la temporada descubriendo este enclave de la vertiente alcarreña de la Sierra Ayllón, estribación que se extiende por Segovia, Madrid y la propia Guadalajara 

En ruta
Por José Ángel Macho Barragués. Ingeniero agrónomo
Este paraje natural está ubicado en la grandiosa sierra norte de Guadalajara, concretamente en su zona noroeste, donde destaca en sus aldeas la práctica de una arquitectura popular muy singular cuya base es el uso de pizarra, piedra muy abundante en todos sus dominios y que otorga a sus pedanías un color negro muy característico que desprende una majestuosidad digna de las más bellas obras arquitectónicas. Su alto grado de conservación, junto con su interés paisajístico, engrandecen el valor etnográfico de este enclave. Las vacas que salpican los pastos, las colmenas, los numerosos arroyos, los jarales y su altitud han hecho el resto para dar como resultado uno de los lugares más aislados y singulares del centro peninsular.

No nos cansamos de destacar el alto valor paisajístico de este enclave del Parque Natural de la Sierra Norte, donde grandes montañas, tainas, molinos en ruinas y aldeas abandonadas crean estampas que nos trasladan a otra dimensión. El estado de conservación de su naturaleza permite hacernos una idea de la vida que llevaban los serranos hace varias decenas de años, antes de las grandes migraciones, cuando las nevadas eran abundantes y los periodos de incomunicación muy usuales, el cuidado del ganado y el almacenamiento del grano y las semillas tomaba un tinte realmente dramático, ya que su subsistencia dependía en gran medida de ello.

“Su alto grado de conservación, junto con su interés paisajístico, engrandecen el valor etnográfico de este enclave”

Un paisaje ‘tallado’ por el clima y el hombre
La exposición a un clima verdaderamente adverso con periodos de fríos intensos y una alta pluviometría durante el invierno y el otoño que contrasta con veranos suaves, pero con altas temperaturas durante las horas centrales del día han moldeado con exigencia este paisaje puramente serrano. La vegetación que encontramos en este vergel montañoso está compuesta por brezos, tomillos, lavandas y jaras que forman un matorral que se ve salpicado por encinas, robles y enebros. Las grandes zonas de pradera son también muy características y abundantes, aunque sin duda alguna destacan masas boscosas como los hayedos o pinares de su entorno donde proliferan numerosas especies de setas.

Paisaje de la sierra norte de Guadalajara. Foto: José Ángel Macho Barragués.

En cuanto a la fauna, rapaces como el águila real o los buitres leonados surcan uno de los cielos menos contaminados de nuestro país, donde son numerosas las constelaciones que iluminan nítidamente las noches. Un gran catálogo de mamíferos puramente ibéricos encuentra cobijo en este inmenso oasis en el que destacan especies como el corzo, el jabalí, el lobo o el gato montés, que a su vez conviven en armonía un gran número de reptiles y anfibios como la víbora hocicuda, la salamandra común o el sapo partero. En las aguas cristalinas y oxigenadas del río Jarama se desata una de las mayores confrontaciones de nuestra fauna ibérica fluvial, donde compiten por un mismo hábitat la trucha común, la nutria y el cangrejo señal.

Cascada del Aljibe. Foto: José Ángel Macho Barragués.

El lugar más destacado de la ruta propuesta es la cascada del Aljibe, una espectacular chorrera de 10 metros de caída formada por el arroyo del Soto, poco antes de entregar sus aguas al río Jarama. Sobresale sin duda la contemplación de un doble salto de agua desde sendas pozas que se encuentran rodeadas por un asombroso roquedo cuarcítico que encajona la propia cascada. El entorno sin duda es un espectáculo de la naturaleza. Al fondo escuchamos un joven río Jarama que forma unos cortados impactantes y que se encuentra acompañado por un frondoso y colorido bosque de ribera. El puente de los Trillos, que da acceso a la emblemática aldea ‘agroecológica’ de Matallanao y las ruinas de la ermita de San Juan son espectadores de un horizonte que dibuja el pico Ocejón, creando todo su conjunto un lienzo único.

“El lugar más destacado de la ruta es la cascada del Aljibe, una espectacular chorrera de 10 metros de caída”

La ruta
Para llegar a la cascada partimos de la pedanía de Roblelacasa atravesando su casco urbano, enlazamos por el camino a Matallana, siempre en un descenso continuado hasta que encontramos el puente de los Trillos sobre el río Jarama después de 30-45 minutos. Una vez allí un cartel nos dirige hacía nuestra izquierda, donde en apenas 15 minutos llegamos a uno de los saltos de agua más bonitos de la serranía. La vuelta se puede hacer por el mismo camino o de forma circular visitando la pedanía de El Espinar. Además de la ruta propuesta, existen numerosos enclaves naturales en sus alrededores que intentaremos descubrir en adelante: la subida al mítico pico Ocejón, la cascada de Despeñalagua, el pantano de El Vado o el hayedo de Tejera Negra son solo algunos de los fabulosos lugares que se pueden disfrutar.

Con respecto a la gastronomía del lugar, hay que destacar los magníficos asados, la fabulosa y singular miel de brezo serrana y las guarniciones que se elaboran con diferentes especies de setas que son recogidas en los bosques que pueblan las laderas de estas montañas.

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