Un semáforo medioambiental


Los esperanzadores datos del descenso de la incidencia del Covid-19 en la Comunidad de Madrid auguran un retorno al colapso de los espacios naturales 

Opinión de El Guadarramista
Por Jonathan Gil Muñoz (Director)
Como consecuencia del continuado descenso de la incidencia del Covid-19, se están volviendo a abrir muchos parques urbanos y periurbanos en la Comunidad de Madrid. Es el caso por ejemplo de los espacios verdes de El Soto y Finca Liana, en Móstoles. Una noticia que puede ser la antesala de la vuelta a la ‘nueva normalidad’, esa que disfrutábamos antes de la llegada de la tercera ola de la pandemia. Sea como fuere, lo que queda patente es la necesidad que tiene el ser humano de estar en contacto con la naturaleza, en la versión que sea.

Puente del Perdón, en Rascafría.

En este sentido, y si las cosas van por el buen camino, no tardaremos en volver a ver a miles de madrileños disfrutar de los espacios naturales que encontramos en nuestra comunidad autónoma. Aunque con ciertas diferencias con respecto a tiempos que nos parecen hoy remotos, los parajes más señeros y famosos de nuestra región volverán a tener que soportar su particular calvario debido a las aglomeraciones de visitantes.

“No vamos a tardar en volver a ver a miles de madrileños disfrutar de los espacios naturales de la región”

Por suerte, en lugares como La Pedriza, ya desde hace tiempo, o más recientemente en el  puerto de Cotos, se han puesto en marcha medidas con el objetivo de regular y así controlar la llegada de madrileños y foráneos. Un trabajo que hay que agradecer a la Comunidad de Madrid, incluido el autobús lanzadera que ya une los festivos y fines de semana el piedemonte madrileño de la Sierra de Guadarrama con Cotos y Valdesquí, y cuyo objetivo es evitar los ya tristemente famosos atascos en la subida al puerto de Navacerrada.

Pero, dejando a un lado lo anterior, sí que es verdad también que existe un nutrido catálogo de entornos naturales en la Comunidad de Madrid que no se están protegiendo como se debería frente al exceso de visitantes. Es cierto por otro lado que es casi imposible hacer lo propio con todos estos lugares, algo que sería como ponerle puertas al campo, pero no por esto se debe renunciar a ello. Si la Comunidad de Madrid tuviera un Cuerpo de Agentes Forestales con el número de efectivos que merece y necesita, se podría vigilar más y mejor los ecosistemas madrileños más sensibles a los efectos del turismo de masas más allá de los ya apuntados.

“Existe un nutrido catálogo de entornos naturales en la Comunidad de Madrid que no se están protegiendo como se debería”

Sierra de Guadarrama.

Pero no es así, por lo que, una vez más, se debe echar mano de la concienciación medioambiental de la sociedad madrileña. Si bien se trata de una tarea ardua y difícil, mucho se ha avanzado en las últimas décadas. Es decir, que, como siempre ha sido, los madrileños tenemos que ser conscientes de nuestra manera de relacionarnos con nuestro entorno natural.

Pero las Administraciones públicas deben cumplir con su papel en todo esto. Una idea que se me ocurre, es la creación de un portal online mediante el cual se informe en tiempo real de los niveles de ocupación de los principales espacios naturales de la región. Así, cuando el número de visitantes sea aceptable, se podría anunciar mediante un semáforo en verde; cuando roce el tope en amarillo y cuando ya haya llegado al cupo máximo de personas, se marque en rojo. De esta manera se evitarían muchos problemas.

Una respuesta a “Un semáforo medioambiental

  1. Biciclista no borrego

    Desgraciadamente , se ha puesto de moda disfrazarse y hacer que me gusta la naturaleza….si no se abren pronto los centros comerciales y bares y la borregá vuelve a sus costumbres , la sierra lo va a padecer.
    Los sábados y domingos hay romerías en cualquier lugar, incluso donde no quería ir nadie, donde sólo había naturaleza y cuatro amantes de ella, ahora hay miles de palet@s disfrazad@s dando voces y pisoteándolo todo…..
    Gracias a internet y a los gps , la turba, la marabunta, la plebe y la chusma, sí, la chusma , invade lo que era de animalitos y plantas, sin ningún derecho, pues no lo respetan, un ejemplo :
    El sábado en la senda Herreros nos encontramos un grupo de chavales de veintitantos, con el aparato ese cilíndrico que hace sonar música mierdera a todo volumen en la mochila y tirándo piedras…….
    El sábado anterior, en el Mondalindo me preguntaron varias veces que a dónde llevaba la senda y que había arriba, niñas en zapatillas de marca………
    Se ha puesto de moda salir al campo para perjuicio y mucho de la naturaleza……..he dejado de ser ateo y rezo todas las noches por la apertura de centros comerciales y bares…… si nó , no va a quedar nada de la sierra, al tiempo.
    Eso sí, los culpables seremos “siempre ” los ciclistas, claro.

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