Esta interacción es una de las más complejas que existen en la naturaleza
Redacción/. Las avispas de las agallas y los árboles son los protagonistas de una de las interacciones más íntimas y complejas que se conocen entre plantas y animales. Desde hace millones de años, las avispas y las plantas mantienen una relación de comensalismo en la que ellas obtienen un beneficio, protección para sus larvas, y de la que las plantas no obtienen nada.
Ahora, un equipo internacional del que forma parte el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) acaba desvelar que el proceso por el que las avispas inducen la producción de las agallas en los árboles es genético. El grupo de investigadores, que publica sus resultados en la revista Plos genetics, ha descubierto y descrito nuevos genes que sólo están presentes en las avispas de las agallas, lo que demuestra que es un rasgo evolutivo propio de este grupo, los cinípidos.
La especie que ha utilizado como modelo para este estudio, Biorhiza pallida
produce las agallas vulgarmente conocidas como ‘manzanas de roble’ en su
árbol hospedador Quercus robur.








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