Fracasos hidráulicos: embalses carentes de utilidad


En la Península hay miles de embalses pero no todos son útiles. En esta tribuna se propone su demolición debido a su impacto medioambiental

el Mirador
Por Natalia Funes. Ecologistas en Acción
El auge de la construcción de infraestructuras llegó a la península Ibérica durante la segunda mitad del siglo XX. Las primeras de ellas fueron los embalses. A partir de la década de los 60, los proyectos de este tipo de obra civil se multiplicaron y en los años posteriores siguieron aumentando, aunque a un ritmo menor, encontrándonos ahora con más de 1.200 en España.

Embalse de los Morales. Foto: Natalia Funes. Ecologistas en Acción.

Por un lado, nos encontramos en un clima mediterráneo caracterizado, entre otros, por un régimen irregular de precipitaciones y veranos secos. Esto ha llevado al almacenamiento de agua mediante azudes y embalses en previsión de los periodos de escasez. Por otro, los embalses son unas de las infraestructuras que mayor impacto causan. Sus efectos ambientales son graves, pero también los sociales, pues suponen la desaparición de muchos núcleos de población, y los económicos, al traducirse en la pérdida de tierras y empleos ligados a las poblaciones inundadas. Entre estas dos situaciones ha de encontrarse un equilibrio y más de mil embalses no parecen ser la respuesta.

Entre este elevado número de embalses, Ecologistas en Acción ha determinado una quincena de estas infraestructuras que no cumplen con los objetivos para los que fueron proyectadas. Se definen como ‘Fracasos hidráulicos’ aquellos que no almacenan agua por diferentes motivos, como el tipo de suelo sobre el que se encuentran, el caudal de agua que reciben anualmente o que presentan defectos de construcción. En otros casos, el agua que almacenan no puede ser aprovechada.

“Ecologistas en Acción ha determinado una quincena de estas infraestructuras que no cumplen con los objetivos para los que fueron proyectadas”

En el informe de localizan ‘Fracasos hidráulicos’ en casi todas las cuencas hidrográficas de la Península, siendo el Tajo y Ebro las que presentan mayor número de casos. En el primer caso, una de ellas, el embalse de Finisterre, se encuentra en la provincia de Toledo y tres en la Comunidad de Madrid: la Presa vieja del río Aulencia, la presa de Molino de la Hoz y el embalse de los Morales.

Presa vieja del río Aulencia. Foto: Natalia Funes. Ecologistas en Acción.

Entre Valdemorillo y Colmenarejo se terminó de construir en 1945 la presa vieja del río Aulencia. Cuenta con un dique de 20 metros de altura y una capacidad de 0,07 Hm3. En los años 90 comenzaron a verterse los residuos producidos por la depuración de las aguas de Colmenarejo. Esta situación continuó hasta mediados de la década de los 2000, cuando se comenzó a depurar las aguas en otra Estación de Depuración de Agua Potable (ETAP). Sin embargo, nunca se ha limpiado el vaso, en el que se encuentran 300.000 m3  de lodos contaminados lo que impacta sobre el ecosistema fluvial. En el informe, Ecologistas en Acción propone la limpieza de toda la zona y la apertura del dique, ya que se encuentra protegido por el municipio de Colmenarejo.

Presa del Molino de la Hoz. Foto: Natalia Funes. Ecologistas en Acción.

La presa del Molino de la Hoz se encuentra en la urbanización del mismo nombre en el municipio de Las Rozas de Madrid. Con un dique de más de 15 metros de altura, supone un obstáculo para las aguas del río Guadarrama cuyo único uso previsto es el recreativo. Se proyectó en los años 70 como atractivo para la venta de las viviendas de esta urbanización que rodean el vaso creado artificialmente. La presencia de la presa supone un alto impacto ambiental para el ecosistema fluvial, por lo que el uso recreativo no justifica la continuidad de este dique.

Por último, en Las Rozas de Puerto Real se localiza el embalse de Los Morales, que fue construido a finales de los ochenta para suplir el abastecimiento a las poblaciones cercanas. Tras la fuerte sequía que asoló la Península a principios de los 90, el embalse de Picadas comenzó a suministrar el agua a estos municipios, por lo que el embalse de los Morales pasó a no cumplir el uso para el que fue proyectado. Además, la infraestructura se encuentra en muy mal estado: grietas longitudinales y transversales atraviesan el dique. En algunas, incluso puede introducirse una mano. Nos encontramos ante una obra de elevado impacto ambiental y económico, pues su vida útil fue realmente corta y su estado de conservación es desfavorable.

“Las presas suponen una agresión para los ecosistemas fluviales que ha de tenerse en cuenta a la hora de sopesar su necesidad”

Las presas suponen una agresión para los ecosistemas fluviales que ha de tenerse en cuenta a la hora de sopesar su necesidad, además del efecto socioeconómico, por lo que si no son útiles debe contemplarse su demolición. La simple presencia de un embalse no supone que vaya a llover, por lo que el futuro escenario de cambio climático en el que el agua disponible se verá mermada, la gestión de la demanda se hace imprescindible para atenuar los problemas del agua.

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