En el centro de recuperación de la ONG, comienza un periodo de intenso trabajo en pro de nuestra fauna silvestre
Redacción/. Estos últimos días han empezado a llegar señales inequívocas de que el verano ya está aquí. En el Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnas de Brinzal en la madrileña Casa de Campo, la llegada del verano significa un aumento exponencial del trabajo, se disparan los ingresos de huérfanos, los accidentes de individuos adultos crecen y se multiplican los rescates y las llamadas.
Durante la última semana, en Brinzal han registrado un aumento de los ingresos de volantones de urraca, paloma torcaz y gorrión. Primero los volantones de vencejo, que con el calor deciden aventurarse al vacío a pesar de no tener su plumaje listo. Después llegan los volantones de autillo que con dos o tres semanas empiezan a explorar los alrededores de su nido bajo la atenta mirada de sus padres.
«Muchas veces estos animales no necesitan nuestra ayuda, sus padres los cuidan. El problema es cuando aparecen en un lugar muy concurrido o por donde pasan muchos perros o hay muchos gatos, entonces es mejor recogerlos y acercarlos al centro de recuperación más cercano», advierten desde Brinzal.









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