Cuando una mina deja de estar activa, en el área circundante quedan residuos mineros que contienen componentes potencialmente peligrosos
Redacción/. Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha estudiado cómo elementos químicos como el arsénico, el plomo, el zinc o el cobre acaban siendo transportados pudiendo contaminar zonas alejadas de los focos de emisión de contaminantes.
La unión de estos componentes al óxido de hierro y de éste a la arcilla, hace que dichos elementos se movilicen fácilmente, volviéndose más transportables, con lo que es difícil saber dónde pueden terminar estas sustancias químicas peligrosas.
Lo que han descubierto los científicos con esta investigación es que no es el óxido de hierro el que es transportado sino que éste se asocia con coloides (partículas nanométricas) de arcilla que son transportadas en suspensión por el agua.










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