Rallyes en la Sierra de Guadarrama: un anacronismo absurdo


Que en pleno siglo XXI se sigan celebrando rallyes automovilísticos en las carreteras de la Sierra es algo absolutamente injustificable 

el Mirador
Por Julio Vías, escritor y naturalista. Concejal de Medio Ambiente y Urbanismo del Ayuntamiento de Miraflores de la Sierra

Este tipo de eventos deportivos son un despropósito que causa el rechazo de cualquier persona con una mínima sensibilidad ambiental, además de un absurdo anacronismo que produce, cuando menos, el estupor entre los que podemos contemplar este viejo problema con cierta perspectiva histórica, por haber sufrido la época de máximo auge de estas pruebas automovilísticas en nuestro entorno, allá por los años setenta del siglo pasado.

Mapa con el recorrido de la edición de este año.

Una de las carreras de este tipo más controvertidas es el Rallye de la Comunidad de Madrid, celebrado hace unos pocos días en su VIII edición, cuyo recorrido ha transcurrido por zonas serranas especialmente sensibles, como la sierra de Malagón, los pinares de Canencia y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. En este último caso la carrera afecta de lleno a la Reserva de la Biosfera del mismo nombre, lo que motivó que el Comité Científico del programa MaB de la UNESCO emitiera en 2010 un informe en el que se considera incompatible la celebración de carreras automovilísticas con los objetivos de conservación de esta figura de protección de ámbito internacional.

“A su paso por el puerto de Canencia esta prueba deportiva motorizada afecta de lleno a la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional”

A su paso por el puerto de Canencia esta prueba deportiva motorizada afecta de lleno a la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, definida por la Ley de Parques Nacionales como «el espacio exterior, continuo y colindante a un parque nacional, dotado de un régimen jurídico propio destinado a proyectar en su entorno los valores del espacio protegido y a amortiguar los impactos ecológicos o paisajísticos procedentes del exterior». Como se puede ver, son contradicciones tan evidentes y clamorosas que no necesitarían más comentarios de los que hemos hecho hasta el momento en estas líneas.

Además de las molestias producidas a los vecinos de los pueblos por el paso de rugientes automóviles a gran velocidad, y de los perjuicios causados a los ganaderos, que ven cortado su acceso cotidiano a los montes y pastizales de los que depende la preservación de su actividad milenaria, los impactos de esta prueba son más que visibles: altísimos niveles de contaminación acústica, riesgo de atropellos de fauna silvestre –sobre todo en los tramos de circulación nocturna–, afluencia masiva de público, acumulación de basuras y deterioro irreversible de unas carreteras que a menudo destacan por su belleza y su integración en el paisaje circundante.

II TC Subida a Canencia 2016.

Por su misma proximidad a Madrid, la Sierra de Guadarrama es el entorno menos adecuado para la celebración de estas atronadoras y multitudinarias competiciones automovilísticas, que a juicio del autor representan la peor muestra de la prepotencia que nuestra sociedad urbana ha venido haciendo gala hasta hace muy poco tiempo en su relación con el medio natural.

Muy al contrario, es el lugar para fomentar y favorecer los valores orientados hacia la conservación del paisaje, la biodiversidad, los usos tradicionales y el turismo sostenible, y a modo de ejemplo ilustrativo en este sentido, nos preguntamos cómo se puede justificar el paso de este rallye por los pinares de Canencia, el tramo sin duda más sensible y frágil de todo su recorrido, que, entre otros altísimos valores naturales y culturales que ostentan, son zona de campeo incipiente del lobo ibérico en su recolonización de la Sierra de Guadarrama, área de expansión del buitre negro y muy posibles candidatos a formar parte del parque nacional en una futura ampliación del mismo.

“Es muy poco lo que los municipios afectados pueden hacer para evitar estos daños y perjuicios producidos en su territorio, salvo manifestar su rechazo”

Es muy poco lo que los municipios afectados pueden hacer para evitar estos daños y perjuicios producidos en su territorio, salvo manifestar públicamente un rechazo testimonial a la celebración de esta prueba y otras similares, lo que hicieron en 2016 los Ayuntamientos de Bustarviejo y Miraflores de la Sierra. Sabemos que la Consejería de Medio Ambiente ha hecho esfuerzos por minimizar los impactos en esta última edición del Rallye de la Comunidad de Madrid, suprimiendo el recorrido por el interior de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón y prohibiendo la afluencia de público a las zonas más sensibles de los pinares de Canencia, pero estas medidas son todavía claramente insuficientes.

Por ello, coincidiendo con la inminente aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, ha llegado el momento de reconsiderar seriamente la continuidad de los rallyes en los lugares más frágiles y valiosos del entorno de este gran espacio natural protegido, por el que tanto hemos peleado en los últimos quince años. Esperamos que los responsables ambientales del Gobierno Regional tomarán cumplida nota de ello.

Una respuesta a “Rallyes en la Sierra de Guadarrama: un anacronismo absurdo

  1. Espero que los hosteleros y comerciantes de la zona le agradezcan como es debido su “ayuda” al tejido económico del pueblo.

    Vomitar bilis y odio contra una prueba deportiva (deportiva, no lo olvide Vd.), por el mero hecho de que los coches hacen ruido UN DÍA AL AÑO, sin pararse a pensar en lo que supone a nivel de difusión y conocimiento del pueblo, así como de ingresos para los comerciantes, es tener poca perspectiva de miras. Si tuviera un poco conocimiento de lo que mueve este deporte, se daría cuenta de que probablemente una parte importante de los visitantes de su pueblo lo hacen por conocer el mismo como consecuencia de un rally.

    Los organizadores de esa prueba deportiva (deportiva, no lo olvide Vd.) se cuidan muy mucho, con ayuda de la Guardia Civil, de no dejar absolutamente ni rastro de la prueba tras su conclusión. Es probable que incluso recojan basura dejada por alegres senderistas y domingueros, de los que no hacen ruido UN DÍA AL AÑO.

    Me temo que Vd. tampoco es consciente de la cantidad de puestos de trabajo, directos e indirectos, que genera una prueba deportiva automovilística, con la que Vd. pretende acabar desde su puesto institucional, y a través de esta tribuna.

    Supongo que Vd., por otro lado, no será de los que viven con el “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”, y su coche se moverá con agua reciclada, o utilizará sólo una bicicleta fabricada en bambú (y no de bosques chinos, claro).

    Nos prohíben correr en carretera abierta; nos equiparan a delincuentes; tratamos de disfrutar de nuestro DEPORTE, UN DÍA AL AÑO, y sólo recibimos palos en las ruedas (o aceite y piedras en las carreteras…)

    Cuánto nos queda por aprender de la Europa real, en la que el deporte del automóvil se ve y se vive como verdadero progreso, tanto por los vecinos “afectados” UN DÍA AL AÑO, como por las Administraciones Públicas.

    En su mundo, Carlos Sáinz supongo que será un personaje despreciable.

    Pregunte a los franceses por Sebastien Loeb, o a los escoceses por Colin Mc Rae.

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