Redacción/. El cierre de la planta de Coca-Cola en Fuenlabrada «no solo es una medida injusta para las personas empleadas en la planta», declaran desde Ecologistas en Acción, «también ha generado un enorme tráfico de camiones». Según los conservacionistas, los productos de la marca que antes se producían y distribuían desde Fuenlabrada ahora llegan diariamente a la Comunidad de Madrid desde Sevilla, Barcelona o Lisboa, lo que ha aumentado la emisión de gases de efecto invernadero (entre media y tres cuartos de tonelada por camión y día).
Los tubos de escape de esos camiones también aumentan las sustancias tóxicas para la salud, como el dióxido de nitrógeno o las partículas en suspensión, que crean graves problemas en zonas metropolitanas como la madrileña.









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