S. Gallardo/. Aves protegidas y de gran tamaño yacen con demasiada frecuencia a los pies de los molinos eólicos. Así ha quedado demostrado por el Colectivo Azálvaro en la celebración del Día Eólico. Según las denuncias presentadas por la ONG, las aves necrófagas tienden a desplazarse a las zonas con grandes vertederos desde hace años. Para llegar a estos ‘comedores’, como lo es el CTR Ávila-Norte, estas especies han desplazado sus rutas con un desenlace fatídico no sólo para ellas sino para los ecosistemas.
El Colectivo Azálvaro ha insistido en que estas aves son las encargadas del último reciclado de los nutrientes, y entre otras medidas, una razón muy importante para elegir mejor la ubicación de los gigantes.









Madrid, a la cola en movilidad ciclista
El clima y el suelo cambian las reglas de la convivencia entre plantas


Dos millones de personas no cuentan con espacios verdes suficientes en la ciudad de Madrid







Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica





















