Es necesario establecer un sistema de licencias y un mayor control sobre esta actividad en la Sierra
Opinión de El Guadarramista Por Jonathan Gil MuñozComo todos los años con la llegada del otoño se abre la ‘veda’ de las setas. Un manjar que atrae a nuestros bosques serranos a cientos de personas en pos de este recurso natural. Pero no todo es de color de rosa; el expolio que sufren en muchos casos nuestros montes es tan acusado que es necesario tomar medidas que hagan sostenibe esta actividad si no queremos que al final los hongos comestibles sean ‘especies amenazadas’.
Un ejemplo de sostenibilidad muy cercano lo tenemos en la vecina Castilla y León. Allí desde hace unos años funciona un sistema on-line que regula la recogida de setas en función de parámetros como la cantidad, el lugar, etc. La fórmula es la de la expedición de ‘licencias’ que regulen el número de personas que se adentran en los pinares a la ‘caza’ del níscalo o el boletus. Así se evitan varias cosas; por un lado las prácticas inadecuadas de recogida y por otro el expolio.
«La fórmula es la de la expedición de ‘licencias’ que regulen el número de personas»
En la Comunidad de Madrid la ley establece la libre recogida de setas en los montes públicos, restringiéndose en aquellos espacios naturales más sensibles y plegándose a lo que dispongan las ordenanzas municipales. Pero lo que hace falta es un sistema homogéneo que ponga límites a aquellos que se llevan cientos de kilos de setas para después venderlos. Hablamos de un recurso que pertenece a un pueblo si son montes municipales y al que debería reportarle un beneficio tangible.
Tras un problema, aparece otro
Claro que llegados a este punto aparece otro problema: ¿quién se va a hacer cargo del control in situ? Pues sin duda deberían ser los Agentes Forestales, principalmente, pero es una utopía debido al escaso número de efectivos con los que cuenta este cuerpo y los recursos limitados de los que dispone. Una problemática a la que se enfrentan estos ‘guardianes de la Naturaleza’ desde hace años y años… Así están las cosas.










Madrid, a la cola en movilidad ciclista
El clima y el suelo cambian las reglas de la convivencia entre plantas


Dos millones de personas no cuentan con espacios verdes suficientes en la ciudad de Madrid







Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica





















