S. Gallardo/. Hasta quince colectivos que estudian y trabajan por la salud de los ríos madrileños, exigen respeto para las especies autóctonas y denuncian el acoso que padecen cuando la consejería de Medio Ambiente establece las normas de pesca cada temporada y beneficia a las gestoras privadas agraciadas con los mejores tramos del patrimonio fluvial. La liberación periódica de diferentes especies de truchas, nacidas en piscifactorías comerciales, potencia la pesca extractiva y obliga a las autóctonas a competir por el territorio y los recursos provocando además alteraciones en la cadena trófica, riesgos sanitarios …
Entre los años 2009/2011, se abonaron 470.059€ para soltar 100. 800 kilos. Ahora las truchas salvajes, los ciprínidos y las bogas de río, nadan a la desesperación mientras que el barbo común también aumenta su moralidad.








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