Fotografiar la luz

Hacemos hoy hincapié en la vital importancia que tiene la luz en la fotografía de naturaleza, y cómo podemos aprovecharla

`Instantes´
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es

Como fotógrafos de naturaleza, trabajamos con luz natural, alejados de estudios y luces artificiales y por eso dependemos de las condiciones atmosféricas en el exterior. Disponemos de momentos fugaces que hay que saber aprovechar: las gotas de lluvia sobre un escaramujo tras una tormenta de verano, la vegetación helada un día de invierno, los matices de color de las hojas en otoño, la explosión de color de los campos de cultivo llenos de amapolas en primavera…

Trabajando con luz natural, debemos acostumbrarnos a no tener control sobre la misma. Sus propiedades y matices van a cambiar a lo largo del día y de las estaciones y, como buenos observadores, deberemos primero experimentar para después elegir la luz que queremos utilizar. Ninguna luz es mejor o peor: todas son diferentes.

Tras varios años de salir al campo a fotografiar paisajes naturales en todas las épocas del año, nuestras preferencias son las luces limpias de los días de primavera, con cielos azulados y nubes blancas de formas algodonosas, las luces intensas y anaranjadas tras una tormenta de verano, la luz difusa y suave con un espectáculo de colores cálidos y fríos (rosáceos, violetas) de los atardeceres de septiembre y la luz intensa y lateral de tonos azulados del mediodía del mes de febrero, cuando aparecen sombras que realzan la noción de volumen y profundidad.

Nuestras preferencias son las luces limpias de los días de primavera

Quizá habrá días en los que pensemos “mejor dejar la cámara en casa, está nublado y llueve”. Pues bien, en esos días la luz es uniforme, difusa y con contrastes bajos. Pero quizás sea una mala idea, ya que se pueden obtener colores muy vivos en la fotografía de flores, setas y hojas. ¿Y qué nos decís de los días con niebla o neblina? La luz se dispersa, haciéndose uniforme, sin grandes contrastes y sin una dirección muy marcada, se ocultan los elementos más alejados, lo que puede resultar muy interesante en ciertas composiciones simples.

Como veis, siempre hay que probar y, sobre todo, observar en qué momentos, en qué estaciones, en qué horas del día un paisaje o una flor nos han salido espectaculares sin preocuparnos en exceso por lo que los manuales de fotografía nos dicten. La fotografía tiene muchas variables, pero no existe una única solución para cada uno de los problemas.

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