
Mariposa apolo en vuelo. (Foto: Carlos Gómez Seseña).
En las cumbres más altas de nuestra región, entre canchales y praderas de montaña, todavía es posible encontrarse con una de las mariposas más llamativas de nuestra fauna
Especiario
Por Carlos Gómez, estudiante de Ciencias Ambientales
La mariposa apolo pertenece a la familia Papilionidae, la misma a la que pertenecen especies tan conocidas como la chupaleches o la macaón.
La mariposa apolo es una especie de gran tamaño que difícilmente pasa desapercibida cuando se tiene la suerte de observarla. Su envergadura puede alcanzar entre 6,5 y 8 centímetros, siendo las hembras algo mayores que los machos. Sus alas, predominantemente blancas y de aspecto casi translúcido, están salpicadas de manchas negras y adornadas con dos grandes ocelos rojos que destacan especialmente sobre el fondo claro. Estos llamativos dibujos convierten a la apolo en una de las mariposas más espectaculares que podemos encontrar en nuestra región.

La mariposa apolo es una especie de gran tamaño que difícilmente pasa desapercibida. (Foto: Carlos Gómez Seseña).
La mariposa apolo es una especie univoltina, con una única generación anual. Los adultos vuelan desde mediados de junio hasta mediados de agosto y suelen encontrarse en colonias poco numerosas. Esta mariposa presenta, además, una característica prácticamente única entre las especies europeas. Durante el apareamiento, el macho segrega una sustancia que se solidifica y ocluye el aparato reproductor de la hembra. Esta estructura, denominada esfragis (sphragis, del griego «sello» o «lacra»), impide que la hembra pueda volver a aparearse con otros machos. De este modo, el macho asegura que toda la descendencia sea exclusivamente suya. Poco antes de la puesta, el esfragis pierde consistencia, permitiendo a la hembra depositar los huevos.
La mariposa apolo es una especie univoltina, con una única generación anual
En nuestra región, únicamente podremos observar a esta mariposa en las cumbres más altas de la sierra. Desde la Sierra de Malagón hasta la Sierra del Rincón, siempre por encima de los 1.200 metros de altitud, pues habita en zonas frescas de alta montaña, donde crecen las plantas nutricias de sus orugas. Estas pertenecen principalmente a distintas especies de crasuláceas de los géneros Sedum y Sempervivum, de las que las larvas se alimentan durante su desarrollo. Sedum album es una de las más plantas más habituales en su alimentación.









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