El ave más elegante de la Sierra: el papamoscas cerrojillo

Papamoscas cerrojillo. (Foto: Carlos Gómez).

Hay aves que cambian de continente cada año. El papamoscas cerrojillo, además, parece cambiar de identidad: discreto en otoño y elegante en primavera

Especiario
Por Carlos Gómez, estudiante de Ciencias Ambientales
Si nos detenemos unos instantes a observar un claro del bosque, es posible que veamos a un pequeño pájaro realizando una y otra vez el mismo movimiento: sale disparado desde una rama, captura un insecto en pleno vuelo y regresa exactamente al mismo lugar del que partió. Este incansable cazador es el papamoscas cerrojillo, un auténtico especialista en atrapar insectos al vuelo.

Septiembre y octubre son, probablemente, los mejores meses para observar a estos pequeños paseriformes. Durante estas semanas, miles de papamoscas cerrojillos atraviesan la península en su viaje hacia África. Como son migradores nocturnos, aprovechan el día para descansar y alimentarse, por lo que resulta relativamente sencillo encontrárselos capturando insectos entre las ramas antes de reanudar su larga travesía hacia el sur.

Aunque, quien espere encontrarse con el vistoso macho primaveral quizá se lleve una sorpresa. Durante la migración otoñal, machos y hembras presentan un plumaje muy parecido, por lo que distinguirlos resulta bastante complicado.

Papamoscas cerrojillo con su plumaje nupcial. (Foto: Carlos Gómez).

Sin embargo, con la llegada de la primavera, todo cambia. Los machos lucen un elegante plumaje nupcial de intensos contrastes blancos y negros, rematado por una característica mancha blanca en la frente, especialmente desarrollada en la subespecie iberiae, propia de la península ibérica.

Es precisamente durante esta época es cuando el papamoscas cerrojillo se encuentra en los bosques de las principales cadenas montañosas de la mitad norte peninsular. La Sierra de Guadarrama constituye uno de sus enclaves más importantes.

Septiembre y octubre son, probablemente, los mejores meses para observar a estos pequeños paseriformes

El papamoscas cerrojillo ocupa bosques de muy diversa naturaleza, siempre que dispongan de cavidades donde instalar el nido, motivo por el que es especialmente frecuente en robledales húmedos o semihúmedos con árboles maduros, donde abundan los huecos naturales. Precisamente por su facilidad para utilizar cavidades artificiales, acepta de buen grado las cajas nido, una característica que la ha convertido en una de las aves forestales más estudiadas de Europa.

 

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