
Con la llegada de la primavera, los alcaudones comunes regresan a nuestros campos
Especiario
Por Carlos Gómez, estudiante de Ciencias Ambientales
Tres son los alcaudones que vamos a poder observar en la Sierra de Guadarrama. El alcaudón real es residente, lo que significa que está presente durante todo el año. Los otros dos, en cambio, son estivales y solo pueden verse durante los meses más cálidos. El alcaudón dorsirrojo llega en mayo y suele ocupar las zonas más húmedas de la Sierra de Guadarrama. Por su parte, el alcaudón común, protagonista de este artículo, aparece ya en marzo, llegando a ser abundante en muchos de los paisajes serranos.
El alcaudón común es un ave propia de los paisajes mediterráneos abiertos con arbolado y matorrales dispersos, que utilizan como atalayas donde observan desde lo alto a sus posibles presas, pues se alimenta de todo tipo de insectos, lagartijas y hasta pequeños roedores.
No resulta muy difícil verlos, si no es posados en cualquier rama, están oteando en los cables de algún tendido eléctrico de alta tensión o en las vallas de alambre que delimitan las lindes.
Al igual que las otras especies de alcaudones, el alcaudón común presenta un tamaño medio y un pico robusto, con la punta curvada en forma de gancho. Con él captura y manipula a sus presas, ya que, a diferencia de las aves rapaces, no dispone de garras especialmente potentes. Sin embargo, su rasgo más característico es, sin duda, su sorprendente costumbre de empalar a las presas en espinas o arbustos punzantes.
El alcaudón común presenta un tamaño medio y un pico robusto, con la punta curvada
Este hábito convierte al alcaudón en una especie muy singular, aunque es un paseriforme (como un gorrión), su comportamiento recuerda más al de una pequeña ave rapaz.
Este comportamiento tiene varias funciones, en primer lugar y como se comentaba anteriormente, a diferencia de las aves rapaces, los alcaudones carecen de las potentes garras de las aves rapaces, por lo que, cuando capturan presas relativamente grandes, necesitan algún modo de sujetarlas, de tal manera que, al fijar la presa en una espina, puede sujetarla mientras la desgarra con el pico, facilitando su consumo.
También, la razón más común es para almacenar alimento, pues funciona como una especie de ‘despensa natural’. Puede guardar presas para consumirlas más tarde, algo muy útil cuando la comida escasea.
A pesar de que a primera vista pueda parecer una especie abundante, el alcaudón común atraviesa una situación delicada. El abandono de la ganadería extensiva ha favorecido la pérdida de pastizales abiertos, que progresivamente han sido ocupados por matorral. A esto se suma la disminución de insectos causada por el uso de plaguicidas, tanto en nuestras regiones como en sus áreas de invernada en África. Además, en nuestro territorio sufre la presión cinegética y los efectos de sequías cada vez más intensas, ligadas al cambio climático.









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