La construcción de humedales artificiales reduce el efecto de los vertidos agrícolas

image002Estas estructuras, exportables a zonas como Doñana o el Mar Menor, favorecen también la captación de carbono y la formación del suelo

Redacción/. Un estudio coliderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad de Barcelona (UB) ha evaluado el efecto de los humedales, tanto los naturales como los construidos, en la descomposición de la materia orgánica de la vegetación dominante en el Delta del Ebro: el carrizo, Phragmites australis, y la espadaña, Typha angustifolia.

Los resultados, publicados en la revista Wetlands, destacan la efectividad de los humedales artificiales para reducir el efecto de los vertidos agrícolas, así como para favorecer la captación de carbono y la formación del suelo.

Los humedales, ecosistemas ampliamente distribuidos en áreas costeras como estuarios y deltas, son de vital importancia para el bienestar humano. Son cruciales para el mantenimiento de la biodiversidad, tanto acuática como terrestre, y juegan un papel clave en el procesamiento global del carbono. Además, actúan como defensas naturales contra las tormentas e inundaciones, contribuyen a la recarga de acuíferos, regulan el clima y funcionan como filtros naturales de contaminantes.

Sin embargo, a pesar de su importancia ecológica, los humedales de todo el mundo están bajo amenaza debido a su conversión generalizada en campos agrícolas. Esto se debe, en parte, a que su productividad primaria duplica la de otros ecosistemas terrestres.

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