Desentrañar la evolución de estos félidos ha sido posible gracias a los estudios de anatomía comparada entre fósiles y especies actuales
Redacción/. El estudio del félido dientes de sable Megantereon, un depredador de la talla de un jaguar actual que vivió durante el Plioceno y Pleistoceno de Eurasia, África y Norteamérica, ha confirmado que, al contrario que en otros félidos “dientes de sable” como Machairodus y Homotherium, poseía unos caninos superiores que quedaban expuestos cuando cerraba la boca.
Llegar a esta conclusión ha sido posible gracias al estudio pormenorizado de cómo sería la musculatura facial y partes blandas asociadas, así como de la anatomía craneal y mandibular de estos félidos. Los resultados de esta investigación, liderada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), revelan cómo los caninos superiores quedaban fuera de la boca en ciertas especies de félidos ‘dientes de sable’.
Según resume el investigador del MNCN Manuel Salesa, «cuando comparamos el cráneo de Megantereon con el de otros félidos dientes de sable como Homotherium, observamos que el primero poseía un paladar más ancho, pero un premaxilar más estrecho, por lo que, al cerrar la boca, en Megantereon se generaba un espacio entre el canino superior y la mandíbula suficiente para alojar los labios. De esta forma, los caninos superiores quedaban expuestos al cerrar la boca, pero protegidos por el desarrollo ventral de la sínfisis mandibular«.
Los autores consideran que el desarrollo de esta proyección de la mandíbula, una morfología típica de Megantereon, es una transición entre los félidos dientes de sable con caninos superiores ocultos por los labios y Smilodon, uno de los últimos miembros del grupo, y que poseyó unos caninos superiores muy largos, y una mandíbula sin proyección ventral de la sínfisis.
















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