
En España, entre un 20 y un 24% de nuestros árboles tienen la copa deteriorada por la pérdida de hojas
Redacción/. Para la asociación Reforesta advierte que la situación que atraviesan los bosques exige una política forestal más activa y coherente con el contexto de cambio climático. «Las Administraciones públicas deben hacer un intenso esfuerzo para incrementar la superficie reforestada para proteger el suelo, aumentar la biodiversidad y absorber CO2. Las zonas de atención prioritaria deben ser las más susceptibles a la desertificación y pérdida de suelo», señala la ONG.
La gestión de los bosques existentes es prioritaria para maximizar la adaptación y la mitigación del cambio climático: si nuestros bosques se degradan emiten CO2 en lugar de absorberlo y se hacen más vulnerables al fuego. Por su parte, los incendios forestales, además de destruir los bosques, provocan la emisión de carbono. Por este motivo, la gestión forestal debe procurar una composición diversificada basada en especies autóctonas adaptadas a resistir mejor el fuego o a reproducirse tras el mismo.
Además, para Reforesta el actual avance del bosque en amplias zonas de España debe gestionarse para acelerarlo y lograr masas forestales fuertes, diversas y resilientes, asimismo, debe impulsarse la reforestación de tierras agrarias con criterios de restauración de ecosistemas y sin dañar a la fauna esteparia propia de cultivos de cereal de secano.











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