La península Ibérica actuó como refugio de la especie durante las glaciaciones del Cuaternario
Redacción/. La ranita de San Antonio es una especie ampliamente distribuida en la península Ibérica. Pese a su pequeño tamaño, tiene mayor tolerancia al frío que otros anfibios; de hecho, hay poblaciones que viven a nivel del mar, en las costas atlántica y cantábrica, y otras a más de 2.000 metros de altitud en el Sistema Central.
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad de Évora han descubierto que, frente a lo que ocurrió con otros anfibios, las ranitas de San Antonio consiguieron sobrevivir a las glaciaciones del Cuaternario y hoy siguen manteniendo altos niveles de diversidad genética.
Aparentemente, su mayor tolerancia a condiciones frías y su capacidad de dispersión, en comparación con otras especies de anfibios con las que coexiste habitualmente, la ayudaron a sobrevivir con éxito a las últimas glaciaciones en su refugio glaciar ibérico.
















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