La misteriosa lluvia de piedras en Galapagar

En primer término el municipio de Galapagar con la Sierra de Guadarrama como fondo.
En este municipio serrano tuvo lugar uno de los fenómenos paranormales más extraños que se conocen

De leyenda
Por Rosa Alonso
Galapagar, término municipal ubicado en las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, toma su nombre de la colonia de pequeños quelonios que vivían en una laguna hoy desaparecida. A principio de los años 80 del siglo pasado, los galapagueños fueron testigos de anómalas precipitaciones que poco tuvieron de fenómeno meteorológico. En el mes de las ‘aguas mil’, recordamos esta historia.

Un extraño fenómeno sorprendió a los vecinos de Galapagar.

Un extraño fenómeno sorprendió a los vecinos de Galapagar.

Año 1984, llueven piedras
Francisco Rubio trabajaba como cada día a las órdenes de su jefe, Rafael de Juan, en la carpintería metálica del pueblo, cuando comenzó a escuchar un sonido extraño sobre el tejado. Lo que un principio parecían golpes producidos por una tormenta de verano, fueron aumentando de intensidad hasta llegar a ser un ruido ensordecedor. Francisco y el resto de compañeros salieron a ver lo que pasaba y no pudieron dar crédito a lo que les mostraron sus ojos.

Incontables piedras, algunas más grandes que sus manos, caían sobre la techumbre y lo hacían con tal fuerza que empezaban a romper las tejas. Llenos de ira, emprendieron la búsqueda de los culpables, llegando incluso a subirse al tejado. No sólo no lograron ver a nadie, sino que pudieron observar cómo los pedruscos aparecían de la nada, tan sólo a medio metro de su objetivo. Parecía que un ser invisible los estaba arrojando.

Incontables piedras caían sobre la techumbre y lo hacían con tal fuerza que empezaban a romper las tejas

Los cantos se precipitan en el interior del lugar
Aprovechando un parón de esta singular lluvia y convencidos de que no podrían encontrar al responsable de la misma, regresaron a la carpintería para continuar trabajando. Fue en ese momento cuando la granizada de piedras se inició dentro del local. Anonadados, los trabajadores veían cómo cantos más pequeños salían disparados del interior de la carpintería y golpeaban las paredes. Sin saber de dónde provenían, las pequeñas piedras eran lanzadas de forma violenta y, aquellas que por su trayectoria chocaban con los cristales, atravesaban los obstáculos camino del exterior.

La lluvia de piedras quedó sin ser explicada.

Durante días, los hechos se repitieron sin descanso, por lo que el dueño, aun temiendo ser tachado de loco, decidió llamar a la Guardia Civil de Galapagar para que iniciara una investigación. Aunque pudieron presenciar el fenómeno en varias ocasiones, los agentes de la Benemérita que se personaron allí no fueron capaces de resolver el misterio. Un buen día, la lluvia cesó. Éste fue el final de la legendaria lluvia de piedras en Galapagar.

Notas de la autora
En parapsicología se denomina ‘litotelergia’ al lanzamiento de piedras sin una causa física que se observe. Este fenómeno extraño está documentado desde hace siglos en todas partes del mundo y no se conocen sus causas.

Francisco Contreras Gil recogió el suceso galapagueño en su libro ‘Casas encantadas: Cuando el misterio cobra forma‘. Invito al lector a consultar esta obra publicada en 2008.

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