Azorín, la pluma que dibujaba Castilla

Retrato de Azorín.
Encontramos loas sinceras a Giner de los Ríos y a el Club Alpino Español entre los artículos de Azorín

Milenaria
Por Jaime Sanz Burdiel

Hay un libro muy interesante de Verónica Zumárraga que recopila cien artículos de José Augusto Martínez Trinidad Martínez Ruiz (1873-1967), también conocido como Azorín. Dichos artículos se han agrupado bajo una serie de temáticas, en este caso nos centraremos en Paisaje.

José Augusto Martínez Trinidad Martínez Ruiz (1873-1967).

Azorín, miembro de la Generación del 98, fue un colaborador asiduo en multitud de periódicos y revistas, granjeando con su pluma amistades y enemistades. Además de escribir cientos de artículos de manera incansable, también escribió grandes novelas como La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903), y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904).

Azorín es el escritor que dibujaba Castilla, busca en los paisajes áridos y castizos la esencia de un país roto que no encuentra su identidad. El problema de la identidad española es continuo, pero resurge con más fuerza debido a la crisis del 98. Esto provoca el alzamiento de un grupo de intelectuales con un objetivo en común: la regeneración de España. Por ello, surgen dos corrientes abanderadas por dos artistas muy distintos: Sorolla y Unamuno. Éste último busca la regeneración de España en las gentes simples de los pueblos, en la Castilla profunda y castiza, el nido donde comenzó a germinar la grandeza de España, donde se debe buscar de nuevo; tal y como hizo Azorín.

Sierra de Guadarrama.

El primer artículo que vamos a tratar data del domingo 18 de junio de 1922. Azorín comienza criticando al Estado por no colaborar económicamente con el Club Alpino Español, de la Sierra de Guadarrama, pero sí ayuda a la labor alpina de los Pirineos. Continua el escritor:

El Club Alpino Español es una sociedad modesta, ero que cuenta en sus listas de socios lo más distinguido de la sociedad madrileña: aristocracia, profesionales de la inteligencia, industriales,  comerciantes, etcétera. Su objetivo es realizar excursiones a la Sierra de Guadarrama. Se paga una pequeña cuota. Las excursiones se realizan el domingo. En el Guadarrama la sociedad cuenta con un “chalet” y varios albergues que pueden servir de refugio y descanso a los excursionistas. Sería curioso historiar de qué manera ha nacido poco a poco el amor por el Guadarrama. El alpinismo madrileño tiene -es natural- un origen intelectual.

Retrato de Francisco Giner de los Ríos.

Y terminamos el artículo de hoy con las palabras que dedica Azorín al gran maestro Fransico Gíner de los Ríos, la piedra angular de todo el movimiento guadarramista:

En una de las rocas de la montaña ha sido colocada una lápida en memoria de don Francisco Giner. Giner ha sido el más grande pedagogo moderno español. Era un hombre sencillo, modesto y afable. Recordaba a los antiguos místicos españoles. (…) Era Giner, (…), un apasionado de la naturaleza. Hacía continuas excursiones al Guadarrama; el primer trabajo escrito sobre el Guadarrama es el de Giner. De Giner arranca, pues, el alpinismo madrileño, el amor al Guadarrama”.

Quizá hubiéramos caminado por un Guadarrama distinto, por otros caminos y con otros albergues si las huellas de Giner no hubieran sido tan profundas ni tan seguidas de cerca por tanta gente; quizá sería distinto…

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