De perseguido a esperado
el Mirador
Por F. Javier Ortega Pinilla, experto en el quebrantahuesos
El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), la única ave comedora de huesos y la rapaz más grande y amenazada de Europa; habitó antaño la totalidad de las sierras ibéricas. Y vivió en la Sierra de Guadarrama y el Sistema Central hasta su completa extinción a mediados del siglo pasado, por caza y veneno. Actualmente viven poco más que un centenar de parejas afincadas en los Pirineos y de nuevo en la Sierra de Cazorla (Jaén).
Mitad águila, mitad buitre, su plumaje naranja inconfundible lo adquiere bañándose en aguas ferruginosas con el fin de parecer más atractivo a sus semejantes. Siempre fue un ave escasa y rara, muy perseguida y codiciada en el pasado por una injusta leyenda de ‘comedora’ de chivos y corderos y que ‘atacaba’ al ser humano. Naturalistas y cazadores extranjeros del siglo XIX, venían a nuestras sierras para obtener ejemplares para sus colecciones en museos.
«Naturalistas y cazadores extranjeros, venían a nuestras para obtener ejemplares para sus colecciones»
A finales de dicho siglo lo citan y capturan en las sierras madrileñas de El Escorial, Navacerrada, Manzanares y Galapagar; en los montes abulenses de Peguerinos y en los segovianos de Valsaín. Incluso lo veían en las monterías de El Pardo, junto a los buitres, comer las carroñas. En la cercana sierra de Gredos también sobrevivió hasta las primeras décadas del siglo XX. Y el último que se vio en el Guadarrama fue abatido en el Monte Abantos (San Lorenzo de El Escorial) en septiembre de 1943.
Después de su extinción en el Sistema Central, y con el lento crecimiento de su población, a partir de los años ochenta se han podido ver quebrantahuesos sobrevolar la Sierra de Guadarrama por El Espinar, Valsaín, Cercedilla, Rascafría, Miraflores, Robledo de Chavela, Somosierra, Navafría… procedentes del Pirineo y , desde 2007, por jóvenes liberados en las sierras andaluzas de Cazorla y Segura radiomarcados con GPS y marcas alares.
«Con el lento crecimiento de su población y a partir de los años ochenta, se han podido ver quebrantahuesos sobrevolar la Sierra»
Así, entre 2011 y 2012 recorrieron la Sierra de Guadarrama los jóvenes ‘Hortelano’ y ‘Tranco’. A finales del pasado año se vió y pudo fotografiarse por el Valle de Lozoya a la joven ‘Estela’ . Y en esta primavera, verano y otoño se han seguido viendo otros tres jóvenes quebrantones – ‘Guadalquivir’, ‘Nerpio’ y ‘Bujaraiza’ -por radioseguimiento de la Fundación Gypaetus-. Este aumento progresivo de citas hace pensar que en un futuro puedan volver a recolonizar estas sierras.
Con el recientemente creado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, el aumento de la población de cabras monteses y otros ungulados; la erradicacion del veneno y mayor conciencia ciudadana; deberían favorecer el esperado regreso de tan bella y mítica rapaz a los cielos y montañas guadarrameños.










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