Banalización de la violencia

Banalización de la violencia.Juegos de guerra en la Sierra de Guadarrama

el Mirador
Por Daniel Martín
Secretario general de la asociación Entrecañadas

Han pasado más de setenta años desde que en el frente de la Sierra de Guadarrama se dejaron de oír los disparos y los gritos del clamor de la Guerra Civil. Sin embargo, todavía hay quienes se empeñan en rememorar tan aciago acontecimiento trayendo al presente el sonido de la guerra hasta espacios protegidos en Miraflores de la Sierra, en forma de un negocio particular de paintball a cargo de la empresa Live Action.

Negocio que básicamente consiste en el enfrentamiento entre dos bandos, disparándose bolas de pintura con armas de aire comprimido, catalogadas por la Guardia Civil como armas de 4ª categoría, con el objetivo de acabar los unos con los otros, eliminando al adversario, simulando su muerte. Juegos de guerra, en definitiva

Jugador en acción.Al margen de la cuestión ética y moral que suponen estos juegos de guerra, allá cada cual con su conciencia, el verdadero problema es que este divertimento se realiza en una zona de elevado interés ecológico y científico, vulnerando la legislación ambiental vigente, tal y como indican las figuras de protección en las que se circunscribe la finca donde se llevan a cabo dichas prácticas.

“Este divertimento se realiza en una zona de elevado interés ecológico y científico, vulnerando la legislación ambiental”

Este tipo de ocio, nada tiene que ver con el uso y disfrute de nuestros parques y reservas naturales, ya que dichas prácticas no sólo degradan y contaminan el medio ambiente de múltiples formas, sino que además interfieren con otros usuarios que acuden a estos espacios naturales en busca de paz, tranquilidad y sosiego, a practicar deportes relacionados con la montaña o simplemente para la observación de la fauna, la flora y sus paisajes.

Además, la práctica del paintball es una actividad potencialmente peligrosa, que requiere de unas medidas de seguridad adecuadas, ya que muchos de los proyectiles que usan (bolas con pintura) escapan e impactan fuera de la finca donde se desarrolla la actividad, con el peligro que esto supone. Los clientes de la empresa que se divierten disparándose entre sí, se protegen con monos y máscaras que les cubre todo el rostro, no así los senderistas, ciclistas, jinetes y demás usuarios de los caminos circundantes a la finca.

640px-PaintballsLa banalización de la violencia y los juegos de guerra, que en definitiva es lo que estas actividades representan, por mucho eufemismo o maquillaje con el que se pretenda vender el negocio, son opciones de entretenimiento que no deben prevalecer sobre el uso racional y disfrute pacífico de nuestros espacios naturales. Es evidente que existen lugares más apropiados y adecuados para la práctica de estas actividades, que no forman parte de la red de parques y espacios protegidos y no tienen porqué ocasionar peligros y molestias para las personas, la fauna y la flora de la zona.

“Es evidente que existen lugares más apropiados y adecuados para la práctica de estas actividades”

Como muestra el cartel de la fotografía, respetar nuestros parques no sólo eleva nuestro nivel moral y cultural, sino que también eleva el respeto hacia nosotros mismos y hacia nuestras generaciones venideras. Proteger y conservar los ecosistemas del Guadarrama es una necesidad, pero también es un orgullo y ejemplo de una mayor madurez y evolución social, que nos transforma y enriquece a todos por igual. Por todo ello, no convirtamos nuestros parques naturales en parques de atracciones.

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