El bosque plateado de La Jarosa

En contraposición a las formaciones geológicas, no es común que las leyendas serranas estén protagonizadas por vegetales

De leyenda
Por Rosa Alonso

El embalse de La Jarosa se emplaza en el valle del mismo nombre, en el término municipal de Guadarrama. Con una capacidad inferior a los 8 hm³, destaca como el embalse más pequeño de la Comunidad de Madrid. Las praderas que rodean sus orillas, con una extensión de poco más de 90 hectáreas, acogen zonas de recreo y extensos pinares de gran belleza y valor medioambiental.

La Jarosa, una zona rica en vegetación
Embalse de La Jarosa rodeado de extensos pinares en Guadarrama.El embalse de La Jarosa presenta en sus orillas vegetación predominantemente de tipo acuático con brezos, helechos y zarzamoras, entre otros. Según se toma distancia con el agua, aparecen los matorrales: la jara, pringosa y estepa; el romero, el tomillo y la escoba negra que, a pesar de su nombre, reluce en la época de floración gracias a sus flores de un color amarillo intenso.

“Los pinares, que envuelven al tranquilo pantano, se caracterizan por albergar tres tipos de pinos”

Sin deslucir a arbustos y matorrales, el pino es la formación arbórea predominante de la zona. Los pinares, que envuelven al tranquilo pantano, se caracterizan por albergar tres tipos de espécimen: el pino resinero (gris oscuro), el laricio (blanco ceniciento) y el  albar (rojizo). Ante esta variedad de colores, ¿quién podría creer que un tipo de pinar pasaría desapercibido durante cientos de años?

El bosque que escondía otro bosque
Máximo Laguna.Según ha quedado en los escritos, fue Máximo Laguna y Villanueva –afamado ingeniero de montes, botánico y entomólogo español-, quien a finales del siglo XIX descubrió a unos cuatro kilómetros “al oeste del pueblo”, una amplia zona en la que los pinos laricios se erigían entre los albares y resineros, las dos especies características del lugar. Laguna y Villanueva se encontraba desarrollando uno de sus primeros trabajos en la zona, consistente en reconocer los pinares de la Sierra de Guadarrama, cuando descubrió que nadie había relatado la mezcla singular existente.

Resulta curioso que un bosque plateado, casi blanco por el gran número de pinos laricios, surgiera de la noche a la mañana. No se encontraba recogido en ningún registro y los vecinos tampoco daban cuenta del mismo. Lo más extraño, por si su “inexistencia” no fuera suficiente, es que los pinos laricios son típicos de zonas calizas y no silíceas como en este caso.

“Aquel bosque de pinos laricios no se encontraba recogido en ningún registro y los vecinos tampoco daban cuenta del mismo

Pinos Plateados del Valle de la Hilera. (Foto: Ayto. Guadarrama).Una segunda pregunta quedó sin respuesta al conocer la edad de los ejemplares. Laguna y Villanueva esperaba hallar árboles jóvenes, siendo así más creíble que, debido al desinterés por la zona o a la falta de registros fidedignos, los ejemplares hubieran pasado desapercibidos. Sin embargo, los pinos más ancianos fueron datados mediante el método de la barrena Pressler, resultando una edad aproximada de unos 500 años.

La forma en la que surgió este bosque plateado, en un suelo poco propicio para su crecimiento, único en la zona, etc., así como de qué forma consiguió permanecer oculto durante al menos 500 años continúa hoy siendo un misterio. Lo cierto es que las leyendas se fortalecen de la elucubración de quién quiere descubrir su secreto, así que, mientras visitamos La Jarosa, juguemos a establecer nuevas teorías.

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