La ropa que llevamos cuando nos metemos de lleno en la alta montaña marcará el devenir de nuestra aventura
En rutaPor Felipe Colorado Lobo
Mi primer forro polar serio —no de gran superficie deportiva—, me costó tanto como una tienda de campaña. Confieso que siempre he sido muy reflexivo para las compras y no tenía la conciencia muy tranquila respecto a si dicha prenda constituiría una buena inversión. Después de quince años tan sólo he tenido que cambiarle la cremallera y permanece en uso, desplazado únicamente por otra prenda más moderna y ligera.
Con este forro he dormido calentito en campos base a muchos grados bajo cero, he subido por encima de seis mil metros, he participado en arduos rescates de montaña y encima me ha permitido quedar todo “pichi” en las fotos. ¿El secreto? Una membrana transpirable cortaviento, un cuello con ceñidor, generosos bolsillos, refuerzos anti desgarro en hombreras y mangas, corte diferencial que abriga la región lumbar y cremallera de doble cursor para orinar sin tener que abrir toda la chaqueta. Siempre que no llueva y la temperatura no sea excesivamente baja, esta será nuestra capa externa.
La mala noticia es que nos acabaremos mojando. El forro polar no aguanta la humedad y aquí aparece la tercera capa, que tampoco aguanta un chaparrón de horas, pero ralentiza el calado interno y el riesgo de hipotermia. ¿Y por qué no usar un barato poncho de agua, tipo Camino de Santiago? No te mojas por fuera, pero el sudor no puede cruzar el plasticazo y acaba empapando la segunda capa. ¡Dios mío qué cruz!
Softshell y hardshell«Tampoco aguanta un chaparrón de horas, pero ralentiza el calado interno»
Para seguir el cachondeo tenemos la lucha lingüística entre las prendas tercera (o segunda) capa softshell y hardshell. Se supone que las soft son unas parkas con membrana, ligeras y funcionales. Algo así como mi forro polar clásico pero finitas y algo impermeables.
Las hard serían las típicas chaquetas de montaña multicapa, muy impermeables pero pesadas, engorrosas y de resistencia limitada. Ante el maremágnum de tejidos, marcas y definiciones poco claras, mi recomendación consiste en comprar revistas especializadas que sacan periódicamente números dedicados a material con evaluaciones profesionales, frecuentar tiendas de confianza donde nos asesoren correctamente y no “nos vendan la moto” y preguntar a amigos y foreros en internet.
Qué gran sensación la de disfrutar de una estupenda actividad montañera sin preocuparte por la ropa que llevas, aunque haya costado un pastizal.










Madrid, a la cola en movilidad ciclista
El clima y el suelo cambian las reglas de la convivencia entre plantas


Dos millones de personas no cuentan con espacios verdes suficientes en la ciudad de Madrid







Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica






















2 Respuestas a “Preparación para actividades de montaña (V)”